Al referirse al caso del oficial que mató a sus dos hijos y posteriormente se suicidó, sostuvo que “esto nos lleva a reflexionar sobre el monitoreo de los agentes por parte de las instituciones, puesto que este no sólo debería darse bajo los controles de confianza, sino también en el aspecto de la salud mental”.
Manifestó que el 80% del personal de una corporación policiaca se mantiene bajo un esquema de estrés y tensión, debido a las situaciones traumáticas por las que en determinado momento han tenido que pasar por su profesión, por lo cual, sería recomendable que fueran monitoreados constantemente por psicólogos y especialistas.
Dijo que ante los recientes acontecimientos de violencia en la ciudad, en donde padres de familia han asesinado a su familia y después se han suicidado, es claro que actualmente estamos pasando por una descomposición social, de lo cual no debe perderse el sentido de asombro.
Pérez Hernández señaló que es muy difícil conocer con exactitud el motivo que llevó a estos padres de familia a tomar una decisión así, el asesinato de sus propios hijos.
“Habría que revisar en el entorno social, los factores externos en función del individuo y del núcleo familiar, así como los factores internos que en esta clase de situaciones, tienen un papel detonante”, agregó el académico.
Mencionó que si bien los delitos de alto impacto han disminuido significativamente, ahora se están dando otros tipos de violencia en el núcleo familiar, escolar y laboral.
Comentó que gracias al convenio de colaboración con la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), una gran cantidad de estudiantes de la carrera de Criminología han tenido la oportunidad de realizar sus prácticas y el servicio profesional en dicha dependencia.
Señaló que estos trabajos, además de elevar el nivel académico del universitario, incrementan sus competencias y habilidades. (hom)