Así lo afirma el presidente del organismo que agrupa al comercio organizado local, Alfredo Rico Bravo, quien señala que este fue un acuerdo entre quienes contendieron por el cargo de presidente del CCE, que finalmente recayó en Wenceslao Martínez Sánchez.
Precisó que no solo en esta época de campaña, sino durante toda su gestión, los directivos del organismo empresarial deben guardar respeto a las instituciones de los tres niveles de gobierno, así como de los tres poderes de la unión, sin anteponer intereses de corta partidista.
Aceptó que en lo personal, cada cual es libre de votar y ser militante activo de cualquier partido político o profesar el credo religioso de su preferencia, pero en la investidura del sector empresarial deben conducirse de manera neutral, apartidista y hasta apolítico.
Mencionó que el CCE ha tenido etapas en las que algunos directivos no saben conducirse de manera apartidista y eso ha minado la credibilidad y el prestigio del propio organismo, “son experiencias y prácticas que deben desecharse y retomar el rumbo que caracteriza a los empresarios organizados: totalmente apartidistas, como lo marca claramente el reglamento interno”.
Presumió que en la Canaco han sido congruentes con estos principios, aunque en lo personal “todos tenemos nuestro corazoncito y ciertas preferencias; unos tricolores, otros azules y no pocos también se pintan de verde o amarillo; de todo hay, pero esas preferencias no deben trasladarlas a la conducción del CCE, por el riesgo que la sociedad les pierda el respeto”.
Adelantó que como integrante de ese organismo, será vigilante de que se imponga la cordura y, quien se quiera salir de ese ámbito, mejor que se retire aunque sea de manera temporal para que se dedique a sus actividades partidistas; no es sano que desde adentro hagan pronunciamientos en un sentido u otro, dijo.
Puntualizó que todos los que integran la mesa directiva, empezando por el presidente y hasta el modesto socio, debe guardar respeto por los estatutos internos y si no está de acuerdo, que se separe de él, porque no se vale que por el comportamiento poco ortodoxo de unos cuantos la sociedad pierda el respeto por todo el órgano empresarial.(bpa).