Manifestaron que se trata de materiales que arrastraron las lluvias que se abatieron sobre la ciudad hace alrededor de quince días.
En un principio era lodo pestilente proveniente de distintas calles, que se acumuló en el cruce con Santa Anita.
Con el sol de los días subsecuentes el cieno se secó y ha sido molido por los vehículos de todo tipo que pasan constantemente por ahí.
El tráfico vehicular y el aire levantan polvaredas que afecta a los moradores del rumbo, lo mismo en sus hogares que en comercios de toda índole y a los menores de edad que concurren a las distintas escuelas.
Dijeron los quejosos que ya reportaron la situación al XX Ayuntamiento y a la delegación municipal de Mesa de Otay, pero hasta la tarde de ayer no había ninguna respuesta.
Juana Cruz manifestó que a mediados de la semana anterior llegó un traxcavo que barrió la tierra desde la parte sur de la calle Santa Anita. Pensaron que por fin el problema quedaría resuelto.
Sin embargo su gozo cayó al pozo al percatarse de que sólo concentró el “terregal” en el cruce con la calzada Ojeda Robles.
Algunas personas han tomado la arena para trabajos de albañilería, pero la mayor parte permanecen ahí y constituyen un grave peligro tanto para la seguridad de automovilistas y transeúntes como para la salud de niños y adultos. (rmm)