Princesas, hadas, piratas y payasos captaron su atención para repartirles alimentos, dulces y el juguete que eligieran de la montaña de muñecos nuevos, no bélicos y sin baterías que les ofrecieron sus patrocinadores.
También hubo música y brincolines, aunque otros prefirieron sentarse en una esquina a desempacar los juguetes que harían más feliz su infancia.
Niños de casas hogar, comedores comunitarios y colonias de la periferia, pasaron momentos de esparcimiento que los sacaron de la monotonía de sus circunstancias.
David Espinosa Hernández, director del Banco de Alimentos de Tijuana, refirió que fueron alrededor de 800 los menores beneficiados con el evento que año con año se lleva a cabo en las instalaciones del organismo ubicadas en la colonia Murua.
Destacó que se efectúa gracias a un convenio con el Club de Leones de Tijuana y la invitación es para todos los beneficios de la institución.
Por su parte Adolfo Gutiérrez López, presidente del Club de Leones de Tijuana, comentó que la mayor satisfacción de los organizadores del festejo es ver las caras felices de los niños al recibir sus regalos.
“Todos se van contentos y eso es lo mejor”. Agradeció el apoyo de los patrocinadores y del Banati que los invitó nuevamente a hacer felices a los niños.