En 2012 delincuentes robaron 2 mil medidores de la paraestatal, cifra mucho menor a los 5 mil hurtos que hubo en 2008, pero que sigue siendo alta y representa una pérdida económica de alrededor de 2 millones de pesos por año.
El trabajo con recicladoras y la gente que compra el material ha ayudado a que si ve algo de la CESPT no lo adquiera, resaltó Hernando Durán Cabrera, director del organismo operador de agua potable.
Sin embargo, admitió que quienes los roban funden el material para ir a las recicladoras con algo que no puedan identificar que pertenecía a la CESPT.
Cada medidor cuesta 500 pesos más la instalación, lo que eleva a alrededor de mil pesos cada unidad robada, expuso.
“Es un problema para el ciudadano porque se queda sin medidor, se queda sin el servicio, nosotros mandamos una cuadrilla porque generalmente las personas arrancan literalmente el medidor y genera una fuga importante”, agregó.
En el año, dijo, se envían 2 mil brigadas, cinco al día, a reparar exclusivamente los daños que generan los delincuentes.
Sin estos incidentes más que el problema económico se mejora la atención al usuario, estableció.