Indicó que el 60% de los menores entre 5 y 12 años de edad que son atendidos en consulta externa del Servicio de Psicología del Hospital, presentan síntomas de inseguridad y baja autoestima, en su mayoría asociado con la percepción equivocada de la falta de afecto de sus padres.
Mencionó que las demostraciones de afecto como sonrisas, saludos, besos o abrazos, incrementan el autoestima de las personas y fortalecen los lazos familiares.
Agrega que cada individuo tiene la necesidad de ser aceptado en su entorno social, y las demostraciones de afecto le brindan ese equilibrio emocional.
Las demostraciones de afecto son aquellas expresiones físicas o verbales de un individuo a otro, las cuales tienen un efecto positivo cuando el receptor lo siente.
Salcido Pacheco indicó que los padres de familia son la figura más importante en la formación emocional de los niños, a tal grado que cuando no le brindan demostraciones de afecto, el menor puede desarrollar inseguridad, baja autoestima o depresión.
“Cuando un individuo no recibe afecto en el núcleo familiar, inconscientemente llenará el vacío emocional a través de diversas acciones, como pueden ser exceso de trabajo, desarrollo de trastornos alimenticios (bulimia o anorexia), adicción al tabaco o drogas, relaciones dependientes o destructivas, entre otras.
Para fortalecer los lazos afectivos entre los individuos, especialmente en los menores de edad, Salcido Pacheco recomienda emitir saludos afectuosos, procurar sonreír al llegar a su hogar, dar un abrazo en el momento indicado, tener conductas de afecto con los hijos, como besos, abrazos o una caricia y emitir palabras de cariño.
“Como miembros de una sociedad tenemos la capacidad de contribuir en el bienestar emocional de quien nos rodea a través de una actitud positiva tanto en el hogar, con amistades o en nuestro espacio de trabajo”, señala la responsable del servicio de psicología del Hospital. (HOM)