El cargamento de pescado entero fresco, cubierto con hielo molido, era transportado a bordo de dos tráiler que se disponían a descargarlo para almacenarlo en una de las bodegas del corredor industrial pesquero de El Sauzal, cuando los abordaron los inspectores.
Los dos choferes de los tráileres afirmaron que el producto proviene del Alto Golfo de California, debidamente facturado y fue comprado a los indígenas Cucapá, quienes cuentan con los correspondientes permisos de captura.
Sin embargo, el inspector que los intervino argumentó que no tenían documentación que acredite la legal procedencia y, aunque no está en veda, debe traer la guía de pesca, el permiso del traslado y el de origen y destino.
Afirmó que ninguno de estos documentos fue mostrado por los choferes de los camiones, aunque ellos insistieron en que cuentan con la factura de compra de las aproximadamente 40 toneladas de curvina golfina.
Ayer mismo fueron descargados los dos camiones para depositar el producto en uno de los cuartos fríos del parque industrial pesquero de El Sauzal.