El teniente Kevin Rooney de la policía de San Diego informó que de hecho fueron las autoridades municipales tijuanenses las que proporcionaron las primeras pruebas para continuar la búsqueda del asesino hasta que fue encontrado a las 3:30 de la mañana del domingo caminando sobre la Avenida Revolución.
El 10 de octubre del 2010, Pérez asesinó en un arranque de celos a su esposa de 19 años de edad, Diana González, en unos baños del Colegio Comunitario de San Diego (SDCC) y enseguida se dio a la fuga sin que las autoridades en San Diego tuvieran pistas.
Sin embargo unos cuatro días más tarde la policía en Tijuana informó que había localizado el vehículo de Pérez abandonado en Tijuana, un Mustang 1999, placas 6GKA572, que fue remolcado a la línea y entregado a policías de San Diego y al Marshal federal.
Con esa pista, la policía de San Diego investigó que Armando Gabriel Pérez tenía una hermana en Tijuana y solicitó que se averiguara si el prófugo se encontraba en ese domicilio.
Mientras tanto la familia de Diana González en National City confirmó la identidad de la víctima con diversos recursos, pues de acuerdo con informes del capitán Jim Colins, el asesino desfiguró el rostro de la joven.
Unos días antes de que Pérez la matara, Diana González le había pedido a familiares suyos que la llevaran en automóvil y la recogieran del colegio, pues Armando Pérez la había golpeado y amenazaba con abusarla aún más.
El sujeto estaba molesto porque tomó a la hija de ambos, que en ese tiempo tenía 19 meses y se la llevó a la fuerza, por lo que la madre, Diana González, lo acusó de secuestro y pidió una orden de restricción.
Al no poder agredirla en su domicilio, Pérez la localizó en el Colegio Comunitario, la obligó a entrar a un baño y ahí la mató. Enseguida se dio a la fuga y no volvió.
Janette González, hermana de la víctima, platicó que días antes de matarla, Pérez, encontró a Diana González en el colegio y al parecer utilizó cloroformo para sedarla, pues la joven no supo qué pasó hasta que despertó sangrando por los golpes.
En San Diego el asesinato de Diana González causó revuelo pues la procuraduría de distrito de San Diego no arrestó a Pérez cuando su esposa presentó la denuncia de golpes y secuestro de su hija.
La organización Crime Stoppers había ofrecido una recompensa de mil dólares a quien diera informes que llevaran a la detención de Pérez.