Una lluvia de una pulgada que cae sobre la ciudad es un fenómeno natural, pero el desastre que provoca no lo es, porque no es natural que la gente se vaya a vivir a una ladera u ocupe el valle de un cañón.
Así lo asentó Juan Manuel Rodríguez Esteves, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).
Dijo que nosotros como sociedad no hemos sido capaces de darles oportunidades a los moradores al generar una reserva territorial para que la ciudad sea segura.
Son muchos los aspectos sociales y culturales que cambian el panorama en Tijuana porque en cualquier momento se mueve la tierra para construir una vivienda, comentó.
“El desastre pasa en Tijuana porque socialmente se hace más vulnerable la ciudad”, afirmó.
Es necesario que los administradores del municipio apliquen los reglamentos, los desarrolladores tengan la parte del riesgo dentro de sus planes y no se dejen llevar por la ganancia en el corto plazo, algo que ocurre en muchos casos.
Hacen, venden y se van y si los usuarios tienen un problema porque la vivienda está ubicada en una zona de alto riesgo no tienen con quién acudir, indicó.
“Mucho tiene que ver la sensibilidad y responsabilidad de gobierno, autoridades y la población en sí, acotó.
Alcanzar el desarrollo sustentable es una forma de pensar, una visión que se equipara con la reducción del riesgo porque es necesario que cada parte de la sociedad haga su trabajo.