WASHINGTON, 15 de Marzo.– El gobierno de Estados Unidos prometió una “incasable” búsqueda de los asesinos de tres personas vinculadas a su consulado general en Ciudad Juárez, y aclaró que el incidente de ninguna manera afectará el respaldo de Washington a la lucha militarizada de Felipe Calderón contra el narcotráfico.
En conferencia de prensa, P.J. Crowley, portavoz del Departamento de Estado, señaló que, “como lo prometieron el presidente (Barack Obama) y la secretaria de Estado (Hillary Clinton), vamos a trabajar incansablemente con las autoridades mexicanas hasta llevar ante la justicia a los asesinos de los ciudadanos estadounidenses”.
Solidarizándose con la condena e indignación que expresaron este fin de semana Obama y Clinton por
el asesinato de Lesley A. Enríquez, su esposo –también ciudadano estadounidense–, Arthur H. Redelf, así como de Jorge Alberto Ceniceros, pareja de otra estadounidense empleada de la sede diplomática en la ciudad fronteriza, el Departamento de Estado enfatizó que harán todo lo necesario para atrapar a los responsables.
Crowley subrayó que aunque la investigación de los asesinatos “está en manos de las autoridades mexicanas”, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en ingles) respalda el desarrollo de las pesquisas.
“Las autoridades mexicanas tienen el liderazgo en esto, pero el FBI está asesorando, lo mismo que el equipo de Seguridad Diplomática, del Departamento de Estado”, puntualizó Crowley.
El gobierno de Obama, que intenta calmar la ansiedad que generó en México y en el gobierno de Calderón este incidente de violencia en Ciudad Juárez, mismo que involucró a las tres personas vinculadas al Consulado estadounidense, explicó que el caso del asesinato de Enríquez, Redelf y Ceniceros sirve incluso para reafirmar el compromiso que tiene Estados Unidos de apoyar a México en la lucha contra el narcotráfico.
No obstante, el Departamento de Estado anunció que había autorizado a sus empleados de los consulados en Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Matamoros y Monterrey, sacar a sus familiares de territorio mexicano y ubicarlos en Estados Unidos, como medida de precaución, para lo cual les dio un plazo que vence hasta el 12 de abril.
En tanto, el Consulado en Ciudad Juárez permanecerá cerrado este martes 16 debido a que, de acuerdo con Crowley, se hará una cuantificación sobre las medidas de seguridad para el inmueble y el personal que ahí trabaja.
En el contexto del ambiente de violencia e inseguridad que priva en casi todo el territorio mexicano, en especial en la frontera norte, se cuestionó al Departamento de Estado si el asesinato de las tres personas vinculadas al consulado en Juárez tendría repercusiones en el apoyo que brindan a Calderón en la guerra militarizada contra el narcotráfico y el crimen organizado.
“Esto fortalece la explicación del por qué Estados Unidos, por medio de la Iniciativa Mérida, ha dado apoyo significativo a las autoridades mexicanas”, respondió Crowley.
El gobierno estadounidense añadió que “entienden” que el problema de la narcoviolencia en México es un tema de responsabilidad compartida, debido a que su sociedad sigue siendo la que más drogas consume a nivel mundial, y debido a que el dinero proveniente de la venta de las drogas y armas de fuego transita en un flujo que va de norte a sur.
“Vamos a seguir cooperando, hay cosas que se tienen que hacer en México y cosas que se deben hacer en Estados Unidos en términos del flujo de armas y dinero, y tratar de disminuir y derrotar a esos cárteles de la droga”, acoto Crowley.
Sobre los aspectos específicos de los asesinatos de Enríquez, Redelf y Ceniceros, el Departamento de Estado dijo desconocer si este crimen está relacionado con la violencia por narcotráfico, y apuntó que son las autoridades mexicanas las que están a cargo de la investigación.
Crowley únicamente confirmo que en el caso de Ceniceros, éste venía de una fiesta de cumpleaños, y que la pareja compuesta por Enríquez y Redelf regresaban a Ciudad Juárez de El Paso, Texas.
El vocero del Departamento de Estado insistió en que tanto el gobierno de Estados Unidos como el de México “están determinados a llegar al fondo de esta tragedia en particular, pero también a hacer lo que sea necesario para restablecer el respeto de la ley en México”.
Estados Unidos, que ha aceptado tener una corresponsabilidad en la lucha contra el crimen organizado en México, negó que con el asesinato de las tres personas vinculadas al Consulado en Ciudad Juárez se fomente o sustente la idea de que México es un estado fallido.
“Para nada. Estamos entusiasmados, tal y como lo hemos dicho en muchas ocasiones, por el compromiso del presidente Calderón para luchar contra esta violencia”, sustentó el vocero del Departamento de Estado.
Sobre la presencia de los agentes del FBI en Ciudad Juárez, la dependencia estadounidense insistió en aclarar que esta es simplemente una colaboración voluntaria de parte de Estados Unidos, tomando en cuenta el tema de la soberanía de México.
Y aun cuando en el capítulo sobre México el mismo Departamento de Estado dio a conocer, en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, que sólo el 1% de los asesinatos son investigados y resueltos por la justicia mexicana, Crowley se negó a hablar sobre la confianza en las autoridades mexicanas para hacer cumplir la ley y castigar a los responsables de los tres asesinatos del pasado fin de semana en Ciudad Juárez.
A más de tres años de que Calderón asumió la presidencia de México y lanzó la guerra militarizada contra el narcotráfico, el saldo de muertos en el país ha alcanzado a casi 18 mil personas, la mayoría de las cuales eran de origen mexicano.
Pero, por encima de este panorama de sangre que le toca pagar al pueblo mexicano, debido a la producción, trasiego y consumo de drogas, el gobierno estadounidense confía en que algún día se logre derrotar a los narcotraficantes.
“No creo que alguien espere que este problema se arregle en un relativo corto periodo de tiempo, estamos hablando de violencia fomentada por el uso de drogas, que produce vastas cantidades de dinero y que produce, a su vez, capacidades significativas (a los criminales) que permiten contrapuntear la fortaleza de cualquier ejército”, remato Crowley.