Se publicó en: Edición impresa
el mexicano
TIJUANA.- Alumnos que actúan de manera violenta contra sus compañeros, podrían estar reproduciendo lo que ven en sus hogares o en sus comunidades, sin embargo para el Sistema Educativo Estatal (SEE) la expulsión del plantel no es la solución.
Aunque no hay cifras que revelen la magnitud del problema, el delegado en Tijuana, Adrián Flores Ledesma, explicó que con frecuencia los directores piden la intervención de personal de participación social y de los psicólogos para tratar de controlar las actitudes agresivas de ciertos alumnos.
Y es que, hay casos de alumnos que molestan a otros sin que haya un motivo, sólo para sentir que son superiores, sobre todo cuando están metidos en pandillas o grupos.
En el caso de las jovencitas, según revelan los propios maestros, basta con una mirada o con que les guste el mismo compañero para que inicie el conflicto.
Por lo general esto ocurre entre alumnos de quinto y sexto de primaria, así como en los tres grados de secundaria.
El funcionario educativo precisó que la violencia no se ha desatado en las escuelas, pero a veces los docentes reportan que algunos alumnos actúan con agresividad, con violencia o se llevan “pesado” con sus compañeros, lo que puede desatar nuevas confrontaciones poco saludables para el ambiente escolar.
“Cuando la forma de llevarse entre compañeros no es la adecuada, entran los psicólogos para que mejoren sus conductas sociales, porque puede ser que reproduzcan lo que ven en la sociedad, la escuela es un espejo de lo que ocurre en sus casas, en su medio ambiente”, expuso.
A parte de cumplir con la labor académica, dijo que los directores y maestros de planteles tienen la responsabilidad de crear ambientes seguros, donde no se dé cabida a la violencia, ni a las conductas que lesionen la dignidad de los estudiantes.
No obstante, Flores Ledesma comentó que están conscientes de las nuevas realidades de los jóvenes, que incluso suben videos a páginas como You tube, para exhibir pleitos y disputas que ocurren tanto dentro como fuera de la escuela.
Destacó la necesidad de trabajar con los padres de familia, porque éstos tienen mucho que ver en la formación de los hijos y pueden detectar las tendencias violentas desde el hogar.
Aunque cada escuela tiene reglas muy específicas para abordar el tema de la violencia, el delegado del Sistema Educativo Estatal consideró que antes de expulsar al alumno que ha participado en riñas o que ha agredido a otros, deben analizar el origen del problema.
“Siempre buscamos antes de que se expulse a un alumno trabajar en la parte de la concientización, porque al aislarlo o mandarlo a la sociedad con esa agresividad no va a generar un buen ciudadano”.
De lo contrario, dijo que no se podrá reinsertar a la sociedad o se encaminará a ser un delincuente potencial. (lgr)