TIJUANA. En Baja California no funcionó el “PANato” porque no garantiza la seguridad, aseguró el periodista Carlos Marín Martínez, director general editorial de Milenio, quien aseguró que la razón de ser del oficio periodístico está en exhibir lo malo, no lo bueno; asimismo exhortó a que los órganos de transparencia y acceso a la información sean independientes al Estado.
“En el caso específico de Baja California yo creo que el “PANato” ha sido inútil para garantizar la primera condición de su razón de ser (la seguridad) y por la cuál ustedes mantienen a toda la runfla de ineptos que están en el gobierno, tanto del Estado como de algunos Ayuntamientos, donde no se garantiza esto”, expuso.
Dijo que no sabe si será diferente con los priístas, sin embargo, puede decir, al existir corresponsabilidad social, que deben poner en los puestos públicos del Estado y los Ayuntamientos a los más aptos, sean del partido que sean o independientes.
“Cuando no sean aptos tendría que haber un mecanismo impulsado por la sociedad en el Congreso para que mediante referéndum u otro procedimiento esas autoridades se vayan a volar”, expuso.
Durante el desayuno mensual de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) local y ante la inquietud de uno de sus integrantes para que no se publiquen noticias malas, respondió:
“Vuelvo al paso de la pregunta del ¿por qué hablamos de lo malo y no de lo bueno? La razón de ser del oficio periodístico está en exhibir lo malo, no lo bueno”, expuso.
Explicó que el periodismo se ocupa de destripar a las lacras del poder, porque “yo porque tendría que hablar bien de cualquier gobierno sí para eso les pagamos, no es extraordinario”.
Señaló que el periodismo está hecho para lo extraordinario, para lo insólito, lo novedoso, frecuentemente lo abracadabrante, de tal manera, que la mayor parte de la información que se da a conocer es conflictiva.
“Así se trate de un partido de voleibol playero, porque hay un conflicto, hay una riña deportiva, no se diga el box, los asaltos, los secuestros, los granadazos en Morelia, las guerras, los avionazos en Estados Unidos o en el metro de Londres o de Madrid”, expuso.
Dijo que el periodismo no está hecho para lo bueno, no se ocupa de eso: “No hay mejor noticia posible que la salida del sol, ya saben, si no hay sol no hay fotosíntesis y no hay cadena alimenticia, no hay vida, nunca la nota principal de Milenio será: hoy salió el sol a las 5:22 GMT. La nota es el eclipse, lo excepcional”.
Expuso que no es nota que un perro muerda a una persona, la nota es cuando la persona agarra a mordidas a un perro. De tal manera, que para hablar bien de la Coparmex como institución estarían sus house organ, que son las revistas para promover los productos de la compañía.
“El periodismo está para otra cosa”, expuso.
Por lo que se refiere a los órganos de transparencia y acceso a la información, indicó que es necesario hacerlos autónomos, independiente de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
“Una entidad autónoma, quien sepa como funciona el Instituto Federal Electoral o el Banco de México o la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entenderá lo que estoy diciendo”, expuso.
Dijo que deben ser entidades que no sean designadas por los gobiernos. Otra forma inventada por la civilización para no depender de las veleidades gubernamentales.
“Deben tener la fuerza del Estado garantizado la autonomía de esos organismos, no puede ser que el propio gobierno sea juez y parte informando lo que se le da la gana”, expuso.
Por otra parte expresó que fue un error que el Congreso de la Unión despenalizara la calumnia: “padecemos una clase política mediocre en los distintos partidos y estos canijos en el Senado cometieron la atrocidad de otorgarnos la garantía de quedar impune si calumniamos”.
Expuso que hay impunidad para periodistas, para no ir a la cárcel, se puede mercar el honor del agraviado en un proceso civil, donde se calcula en cuánto le echaron a perder la vida.
Dijo que el cree en el derecho de réplica, de tal manera, que en Milenio puede sacar una cosa hoy y mañana lo contrario, porque no le interesa tener la razón en nada.