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TECATE. El inicio de obra del proyecto “Construcción de Humedales para la Restauración del Río Tecate”, forma parte del programa Frontera 2012, en donde se inmiscuyen la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tecate y Fundación La Puerta.
El tradicional “banderazo” de inicio de obra se llevará a cabo el martes 13 de mayo de 2008, a las 12:30 medio día, en las instalaciones de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, ubicada en la colonia Rincón Tecate (a un costado del Rastro Municipal).
Los humedales son cuerpos de agua que dan refugio y alimento a aves acuáticas residentes y migratorias, ayudan al crecimiento de plantas que no solo hermosean el lugar sino que también ayudan a limpiar el agua y además evitan erosiones y controlan inundaciones.
Para la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tecate, encabezada por su directora general, Patricia Ramírez Pineda, así como para Fundación La Puerta y su titular, Laurie Silvan Nogain es importante la participación en el inicio de este proyecto sin precedentes en el noroeste de México.
Repartidos desde Baja California hasta la península de Yucatán, el 80 por ciento de ellos han sido inscritos dentro de la Convención Ramsar, un acuerdo de conservación internacional firmado en 1971.
El pasado 2 de febrero, Día Internacional de los Humedales, México incorporó 45 nuevos sitios. Con eso se convirtió en “la segunda nación con mayor número de áreas protegidas, sólo por debajo de Inglaterra”, anunció Juan Elvira Quesada, secretario de Medio Ambiente.
Veinticinco de las inscripciones fueron manglares, ecosistemas altamente productivos y ricos en recursos naturales, pero que desaparecen a ritmos acelerados.
Cifras oficiales reportan la existencia de 655,000 hectáreas de bosque de mangle a lo largo del territorio mexicano. No obstante, en 2005 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reportó más de 900,000.
Según el Instituto Nacional de Ecología, cada año México pierde 2.5 por ciento de estos humedales costeros, un equivalente a 63 campos de golf por día.
Por su parte, organizaciones internacionales estiman en 65% la deforestación, y señalan factores como la caza incontrolada, la urbanización, la polución, la desecación y la inversión turística.
“México es el quinto país con mayor extensión de manglares del mundo, pero paradójicamente allí se talan muchas áreas para construir desarrollos turísticos y actividades de ganadería y acuacultura”, afirmó Alejandro Olivera, coordinador de campaña de océanos y costas de Greenpeace.
El valor estimado de los servicios ambientales que brindan a las pesquerías mexicanas los humedales ronda los 14,850 millones de dólares anuales, según el grupo ecologista Greenpeace.
Es por todos bien sabido que el agua es un recurso natural fundamental para la vida, la salud y el desarrollo social, cultural y económico de los seres humanos. Si bien los recursos hídricos son vitales para nuestra existencia, los humedales juegan un papel fundamental en el ciclo del agua, además de ofrecer una gran cantidad de bienes y servicios ambientales; además de ser el hábitat para una enorme cantidad de especies de flora y fauna silvestres.
Los humedales, básicamente se trata de zonas cubiertas con agua, de manera natural o de carácter artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas. Los ríos, lagos, pantanos y lagunas costeras de diversos tipos, manglares, bosques de galería, marismas y salitrales, praderas de pastos marinos, arrecifes de coral, entre otros. Un humedal se compone en general de tres elementos: agua, suelos hídricos y los diferentes tipos de vegetación asociada al cuerpo de agua (vegetación hidrófila).
En general, se reconocen cinco tipos de humedales principales:
Marinos (humedales costeros, inclusive lagunas costeras, costas rocosas y arrecifes de coral).
Estuarinos (incluidos deltas, marismas de marea y manglares).
Lacustres (humedales asociados con lagos).
Ribereños (humedales adyacentes a ríos y arroyos).
Palustres (es decir, "pantanosos" marismas, pantanos y ciénagas).
Humedales como los lagos de Xochimilco y Texcoco, donde se asentó el imperio azteca, o los cenotes y manglares del hábitat maya, permitieron el florecimiento de los pueblos prehispánicos en lo que hoy se reconoce como México.
Pero su sobreexplotación y destrucción, además del cambio climático, causaron la desaparición de la cultura maya, según la más reciente teoría de la NASA, basada en imágenes satelitales.
Tal como entonces, estos ecosistemas hídricos en forma de lagos, cenotes, pantanos, marismas, arrecifes o ciénegas, entre otros, son indispensables para la vida humana y animal.