El uniformado, cuya identidad no fue revelada, gozaba de su día de descanso y al parecer aprovechó para reunirse con sus amigos y tomar unas copas.
En las primeras horas de la madrugada se dirigió a su casa, pero se cree que olvidó las llaves de la reja de la puerta.
Para no llamar la atención de los vecinos decidió brincar la barda y el enrejado, pero en el intento perdió el equilibrio y una punta se le incrustó en la arteria femoral de la pierna izquierda.
El dolor que la herida le causaba y la pérdida de sangre hicieron que gritara en demanda de ayuda.
Sus familiares llamaron al 066 y minutos después llegaron paramédicos de la Cruz Roja, quienes lo descolgaron con auxilio de las “quijadas de la vida”, que emplearon para cortar la reja.
El oficial fue trasladado al hospital de dicha institución, donde al parecer está fuera de peligro.