Fue al filo de la media noche de ayer cuando en el estacionamiento de una compañía de telefonía celular que se ubica sobre el bulevar costero Lázaro Cárdenas, ocurrió el desigual pleito.
De inmediato, el guardia de seguridad de la mencionada empresa, hizo el reporte correspondiente al C-4 a través de la línea de emergencias 066, al ver que el golpeado daba tumbos cual pollo moribundo.
En un momento dado se llevó las manos a la región donde recibió el golpe que lo dejó viendo estrellitas, al sentir que le hormigueaba toda la cara, creyendo que lo había pateado un burro.
Al ver el decrépito estado en que se encontraba el dolido individuo, hasta el guardia se puso nervioso y por eso fue que habló al número de emergencia para que lo atendieran.
Cuando llegó la patrulla ya se había levantado el afectado y a como pudo explicó a los policías qué había ocurrido y hacia dónde emprendió la huida su agresor.
No batallaron mucho los uniformados para encontrar al agresor, quien a dos cuadras caminaba muy tranquilo, como si nada hubiera hecho y entonces le echaron el guante y lo carearon con el agredido, quien de inmediato lo reconoció y hasta el dolor en el cachete le regresó por el impacto psicológico de ver, sobre todo cuando volvió a soltar una perorata de vocablos poco edificables que rayan en el léxico de arrabal.(bpa).