Todo empezó porque uno de los uniformados que estuvo en dicho negocio, al salir a bordo de su auto chocó el vehículo de otro parroquiano.
Al calor de las copas, el afectado reclamó al federal, después éste golpeó al particular e incluso sacó su arma de cargo para amenazarlo.
En ese momento, alrededor de las 23:00 horas del domingo, personal del bar solicitó el apoyo a las autoridades al llamar al número de emergencias 066.
Arribaron policías municipales y de la Policía Estatal Preventiva (PEP), quienes sometieron al oficial y otros tres oficiales que acompañaban a su compañero.
Testigos comentaron que incluso llegó una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública Federal para llevarse al oficial que andaba en su día de asueto.
Al oficial agresor y sus compañeros los dejaron en libertad, pues el automovilista afectado no quiso interponer ninguna queja. (sba)