En el inmueble Marco Antonio Ríos Salcedo, de 24 años, y Miguel Ángel Ibáñez Ramírez, de 32 años, decidieron privar de la libertad al taxista de unos 40 años.
Le amarraron las manos para que no escapara y le advirtieron “le bajarían toda la lana”, contaron los policías municipales que participaron en su detención.
Marco y Miguel se durmieron, situación que aprovechó el trabajador del volante para desatarse y emprender la fuga ayer alrededor de las 09:00 de la mañana.
Al correr en dirección al bulevar Díaz Ordaz, se encontró a unos oficiales que hacían un recorrido de vigilancia en su patrulla, contándoles su historia.
Los agentes decidieron ir junto con la víctima a la casa donde lo mantenían en cautiverio, pero en la avenida principal de Villas de Baja California se los encontraron a ambos, a bordo del taxi del trabajador del volante.
Entonces los detuvieron para ser turnados ante el agente del Ministerio Público, donde se determinara su situación jurídica.
Aunque en la estación de policía Marco Antonio alegó ser propietario del taxi, mismo que compartía con su denunciante.
Miguel Ángel aseguró ser de oficio mecánico y que acudió con su amigo Ríos Salcedo para reparar el vehículo pues se mojó de las bujías y no encendía. (sba)