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TIJUANA.- Para seguir su borrachera, Álvaro Montero Cancino de 40 años de edad, se autosecuestró.
La información fue dada a conocer por la Procuraduría General de Justicia del Estado, a través del Grupo Antisecuestros de la Subprocuraduría Contra la Delincuencia Organizada, quien logró la detención.
Montero Cancino fue asegurado en el área de Playas de Tijuana, tras cumplirse una orden de aprehensión urgente de parte del Juzgado de Primera Instancia Penal por el delito de autosecuestro, que es gravado por el Código Penal del Estado.
Agentes ministeriales recibieron la denuncia de la familia de Álvaro Montero. Señalaron que el pasado 15 de febrero se encontraba secuestrado y que para su liberación exigían una cantidad indeterminada de dinero en efectivo.
De las investigaciones realizadas a partir de ese momento por la Policía Ministerial del Estado, se desprendieron datos que hacían suponer que se trataba de una autosecuestro, circunstancia que en fecha 9 de marzo del 2010 quedó corroborada.
La PGJE, explicó que cuando compareció Álvaro Montero Cancino ante el Ministerio Público y refirió los datos relacionados de lo que hasta ese momento se creía era un secuestro.
En primera instancia refirió que fue secuestrado en esta ciudad, por unas personas que supuestamente lo amenazaron con armas de fuego y lo golpearon físicamente, para después trasladarlo a la ciudad de Morelia, Michoacán.
Precisó que, el aparente grupo de secuestradores, lo mantuvo en aquella zona del país, en las condiciones de privación ilegal de libertad, pero finalmente liberado sin pago de por medio el seis de marzo de este año.
Después del interrogatorio y de los datos que ya habían recabado los investigadores, el sujeto comenzó a caer en contradicciones y terminó confesando que había sido un engaño planeado por él mismo.
Este dinero, dijo, lo usaría para pagar sus deudas y seguir con la parranda, ya que había decidido salir de la ciudad para no ser descubierto por sus familiares, a quienes les estaba solicitando el rescate.
De esta forma fue como planeó hacer varias llamadas telefónicas desde su celular pero también de algunos teléfonos públicos. Así es como empezó la mentira de que él había sido secuestrado.
Al estar ante la posible comisión de un delito, claramente señalado en el Código Penal, el caso fue consignado ante el Juzgado Penal correspondiente, solicitando la orden de aprehensión.
Al tener pruebas y declaraciones fue girada la orden de aprehensión, por lo que este sujeto fue internado en la Penitenciaría de La Mesa para que responda por el delito de autosecuestro.