"La geosmina se traduce como 'olor a tierra mojada', la verdad no es un mal olor, pero es como el perfume o el olor natural de las personas, hay quien la percibe de manera inmediata y algunos no lo hacen; pero el agua es segura para beber, yo la estoy bebiendo ahora y la bebo todos los días", explicó.
Explicó que la Conagua, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud federal realizan análisis de la calidad cada ocho días y que hasta ahora el líquido cumple con las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Luege Tamargo añadió los resultados del 20 de junio mostraron un nivel de 5.25 microgramos por litro en el agua de cianobacterias y se busca disminuir a .2 microgramos por litro.
Pero aclaró que los estándares que se registran siguen siendo permitidos en la norma 127 que regula los límites permitidos calidad y tratamiento.
El titular de Conagua calificó de "irresponsables" las declaraciones del secretario de Salud del Distrito Federal, Armando Ahued, quien aseguró que el agua del Cutzamala "huele feo, pero es la única que hay".
"Él sabe que sólo el 28% del abastecimiento del DF es a través del Sistema Cutzamala, el 72% restante es de pozos profundos y del sistema Lerma, ¿por qué hacen declaraciones de esta naturaleza fuera de base? Quiero hacer un llamado a las autoridades locales a que no se distorsione la información, los malos olores son por el pésimo manejo de la basura, por no respetar los acuerdos de almacenamiento después del cierre del bordo poniente, el olor de la geosmina no es desagradable".