Ella está encargada de coordinar y supervisar el trabajo de un grupo de agentes de tránsito encargados de la operación de los radares de velocidad, instalados en las vías primarias de la Ciudad de México.
Emiliano de 7 años de edad ha crecido bajo los cariños de Mabel García Niño, quien sin el uniforme es una madre amorosa, y vestida de agente de vialidad infunde un fuerte respeto y admiración en el pequeño.
Es madre soltera y considera que lo ha hecho bien.
“Estoy estudiando los sábados, en sicología social, pues llevó 9 años en la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) y permiten ese progreso”, explica a esta casa editorial en el Día de las Madres, que para ella es un día laboral.
Dice que ha sido complicado, pero la mueve el hecho de que su hijo está orgulloso de que su mamá sea policía.
“Es llegar en la noche a mi casa y hacer los quehaceres del hogar. También darle tiempo de calidad a Emiliano. Vamos al cine, a comer, al parque, donde el me diga, finalmente es un día exclusivo para mi hijo”, expresa.
Reconoce que el hacer la comida no le va muy bien y que no sufre discriminación entre sus compañeros de la Subsecretaría de Control de Tránsito, no son egoístas, ni misóginos, al contrario la han ayudado.
“A mi hijo le gusta el hecho de que sea jefa, le motiva mucho. Como mujer tener este cargo, además estudiar y verlo”, manifiesta.
Comenta que en el área en la que está, en la Subsecretaría de Control de Tránsito de la policía capitalina, trabajan con ella dos subdirectoras, también mamás, que comerán junto al equipo de trabajo en esta fecha especial.
"La responsabilidad es primero y hay muchas cosas que hacer", concluye.