El organismo sostuvo además que el cura no es el único que ha recibido amenazas de muerte por su trabajo en este rubro.
A través de su secretario general, Víctor René Rodríguez Gómez, la CEM sostuvo que el de migración es un problema que aborda con la Secretaría de Gobernación, con cuyo titular, Alejandro Poiré se reúnen este jueves y destacó que un ejemplo de labor son las casas del migrante y otras tareas que no se ven porque no tienen reflectores como algunos ministros que sí cuentan con ello.
En entrevista por separado, Solalinde sostuvo: "De que sirve que tengamos casas del migrante, que estemos defendiéndolos, arriesgando el pellejo, si las iglesias siguen con su línea de no educar a la gente en este sentido de la migración, de comprometerlos con la justicia, con la sociedad, que aterricen.
"Sé que muchos lo hacen, pero no ha sido suficiente porque tenemos un pueblo mexicano con alto grado de xenofobia. Y ¿cuándo se va a quitar? Sí, la CEM debe tener pronunciamientos más enérgicos".
Alejandro Solalinde quien forma parte de la Dimensión Pastoral de Movilidad Humana del Episcopado, insistió que no es con comisiones como la Iglesia católica contribuirá a solucionar el problema de violación a los derechos humanos de los migrantes, por lo que llamó a los obispos a ser misioneros que se muevan.
"Muchos no son obispos de a pie, los formaron para estar en un escritorio, para estar dando órdenes y mandando a sacerdotes para que lo hagan y deben andar en las calles, en las vías del ferrocarril, por todos lados. Que sientan a su pueblo, porque de lo contrario, arriba no van a poder ver lo que tienen que ver".
Víctor René Rodríguez, quien también es obispo auxiliar de Texcoco, insistió durante una conferencia de prensa en el marco de la 93 asamblea de la CEM, que quienes la integran, están preocupados y ocupados por el problema migratorio y muchos otros más, como el de la pobreza.
Mencionó que los obispos de cada diócesis son los que atienden las inquietudes de los sacerdotes; cuando va más allá, se pide apoyo a la provincia eclesiástica y cuando un arzobispo no puede, entra la CEM.
"Estamos al servicio de la comunidad episcopal y eclesial, nuestra tarea y participación es sólo subsidiar y si los obispos los solucionan, perfecto".
Sin embargo, Solalinde se quejó de que no ha tenido comprensión por parte de su obispo, el de Tehuantepec, Oscar Armando Campos.
De hecho, aseguró, el purpurado le ha exigido que se haga cargo de administrar una parroquia, pero el cura prefiere estar en la defensa de los migrantes, siendo misionero.
Víctor René Rodríguez insistió en que la Iglesia hace muchas tareas en la materia, pero que muchas no se ven y consideró que Alejandro Solalinde tiene la libertad de expresarse y que hay cosas que pudieran probarse respecto a lo que el sacerdote dice sobre el tema. "En ese sentido, uno tiene que ser responsable".
En tanto, Solalinde reiteró que seguirá en la línea que mantiene y que no tiene miedo de que lo maten, después de cinco amenazas de muerte que ha recibido tan sólo en un mes.
"No tengo miedo, estoy feliz de trabajar para Jesús. Lo más gratificante que existe en el mundo es trabajar para él, es lo más hermoso y si pasa algo pasará y si sucede será trabajando".