TEXCOCO.- Una investigación de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) reveló que en los últimos 35 años ha aumentado la temperatura en 3.5 grados centígrados en las zonas del Nevado de Toluca, estado de México, y del Pico de Orizaba, en Veracruz, debido al cambio climático mundial.
Lamine Diakite, responsable del Centro de Percepción Remota y Análisis Espacial (Ceprae) de la UACh, explicó que los estudios han determinado que estas zonas son sensibles a los efectos del calentamiento global, lo que ha generado que los glaciales tengan una reducción considerable en su extensión.
El especialista indicó que la investigación, que se realizó de 1970 al 2005, contempló 60 kilómetros alrededor del Pico de Orizaba y del Nevado de Toluca.
Los análisis realizados demostraron una tendencia similar: que durante los meses de enero y febrero es cuando la temperatura se eleva en esos puntos.
"El estudio se basó en el registro de temperaturas máximas y mínimas, dando como resultado un incremento de 3 grados centígrados durante este periodo y de acuerdo a las estimaciones científicas, se proyectó que para este año, se alcanzarán los 3.5 grados en el Pico de Orizaba y el Nevado de Toluca", expresó.
Lamine Diakite expuso que las gráficas tomadas vía satélite muestran con mayor claridad las condiciones que presentan las zonas de estudio y los efectos que ha provocado el aumento en las temperaturas.
"Los glaciales en 1973, ocupaban hasta 4 kilómetros y ahora prácticamente sólo tienen cerca de un kilómetro", aseguró.
El investigador de la UACh precisó que las zonas de mayor incremento de temperatura se detectaron en el estado de Puebla, porque tiene un clima más seco.
En Veracruz se mantiene un incremento paulatino porque recibe una mayor humedad por el viento que sopla del Golfo de México, manifestó.
"El estudio estimó que el lado de Veracruz mantiene la zona de mayor área boscosa, lo cual no sucede con la zona ubicada en el estado de Puebla; en tanto que en el Nevado de Toluca, la superficie forestal de estudio disminuyó 15.66% pese a que es un área protegida, incrementándose con ello la zona de matorral como consecuencia de la deforestación.
"El estudio se basó en la toma de 200 estaciones meteorológicas durante un periodo de 35 años y una estimación de cinco, es decir de los últimos 40 años, respecto a la variación de la temperatura máxima y mínima, lo que permitió observar la variabilidad climática, principalmente de los meses asociados con invierno y verano, que reflejaron los cambios claramente", señaló Lamine Diakite.