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México anunció que subirá los aranceles a 90 productos provenientes de Estados Unidos, suspendiendo beneficios a un volumen de comercio de aproximadamente 2,400 millones de dólares, como una medida de represalia por cancelar el programa de transporte transfronterizo por carretera. El incremento de los aranceles busca tener efectos comerciales equivalentes a los daños que a México le ocasiona el que sus camiones no puedan cruzar libremente por el territorio estadounidense, como lo establece el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). “En estos momentos de crisis económica, cuando debemos evitar a toda costa el proteccionismo, la decisión de Estados Unidos va en sentido contrario y manda una señal negativa a México y al resto del mundo”, dijo Gerardo Ruiz, secretario de Economía, durante una conferencia de prensa. El miércoles pasado, Estados Unidos canceló un programa bilateral demostrativo que tenía como meta permitir, a partir de agosto del 2010, el libre paso de camiones de carga, una vez evaluadas las operaciones de 100 empresas por cada país. El argumento para cancelar ese programa fue que los camiones mexicanos no cumplen con las reglas de seguridad de Estados Unidos; pero Ruiz destacó que desde que se inició el mismo, en septiembre del 2007, se realizaron más de 46,000 cruces “sin registrar incidentes de importancia”. “Los transportistas mexicanos participantes cumplieron incluso con mejores estándares de seguridad que en algunos casos de los de Estados Unidos que operan fuera del mismo”, cuestionó el funcionario. La Secretaría de Economía dará a conocer esta semana, en el Diario Oficial, la lista de productos afectados. Entre los criterios para seleccionar los productos industriales y agrícolas impactados están: que provengan de un número importante de estados de la Unión Americana y que sus exportaciones a México representen un porcentaje importante respecto de lo que exportan al mundo. También se considerará que, en la medida de lo posible, no sean insumos que afecten las cadenas productivas mexicanas y que los bienes elegidos no tengan un impacto significativo en los precios de la canasta básica. Casi 70% de las mercancías que se comercializan entre EU y México se transportan por carretera