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Edición sábado, 16 de junio de 2007

Los tentáculos del “Señor Lee”

sábado, 16 de junio de 2007
Se publicó en: Edición impresa
MéXICO, D.F., 14 de abril (proceso).- El 18 de agosto de 2006 David Gaddis, entonces recién estrenado director regional de la agencia antidrogas de Estados Unidos (la DEA) para México y Centroamérica, anunció el comienzo de una guerra contra las metanfetaminas a escala binacional.

Gaddis, veterano de la DEA que venía de hacerse cargo de la oficina regional en Colombia, acompañaba al embajador Antonio O. Garza en la conferencia de prensa para dar posesión a Edward J. Ramotowski como nuevo cónsul en Guadalajara.

Una semana antes, el día 10, la policía de Jalisco, entrenada por la DEA, aseguró un "superlaboratorio" en un rancho en Tlajomulco de Zúñiga, donde se incautaron 100 kilos de metanfetaminas ya procesadas y 3 mil litros de solventes utilizados para la elaboración de esas drogas sintéticas.

Gaddis dijo que a lo largo de Jalisco, Michoacán, Baja California, Colima, Yucatán y el Estado de México están asentados infinidad de laboratorios que producen estas drogas independientemente de las grandes organizaciones del narcotráfico, aun cuando a éstas les entregan los enervantes para su distribución en el mercado negro de Estados Unidos y México.

No es habitual que la embajada estadunidense presente en público a los jefes de la DEA. La conferencia de Gaddis tuvo un alto grado de simbolismo al celebrarse en Guadalajara, capital del estado donde están afincadas las más importantes organizaciones del trasiego de drogas sintéticas: la de los Beltrán Leyva y la de Ignacio Nacho Coronel Villarreal, conocido como El Rey del Ice en referencia a uno de los más populares enervantes de ese tipo.

El Departamento de Estado ofrece una recompensa para quien aporte informes que ayuden a capturar a los cabecillas de esas organizaciones. En el caso de Ignacio Coronel, es de 5 millones de dólares.

Como parte de las acciones contra este narcotraficante, en 2003 el Buró Federal de Investigaciones (FBI) puso en marcha la operación

Baja Kings, que involucró a siete de sus oficinas en Estados Unidos y tres en México (en Hermosillo, Monterrey y el Distrito Federal) y permitió asegurar cargamentos de cocaína y cristal con una pureza de 90% ciento.

El 27 de octubre de 2004, el Departamento de Justicia y el FBI dieron a conocer que el Gran Jurado federal del Oeste de Texas en El Paso le imputó cargos a Coronel Villarreal y a sus ope-radores por tráfico de drogas y conspiración para comercializar enervantes en Estados Unidos. Y en julio de 2006 fueron cateadas y aseguradas varias de las propiedades del capo en Tlaquepaque, Jalisco, donde se procesaba droga.

Estas células, más la de Ismael El Mayo Zambada (las tres del cártel de Sinaloa), son ubicadas como aliadas de Zhenli Ye Gon, el empresario chino naturalizado mexicano que se convirtió en el principal distribuidor de metanfetaminas y efedrina en México para la elaboración de drogas de diseño, y a quien la PGR le confiscó 205 mi-llones de dólares en marzo pasado.

Por el volumen de precursores químicos que manejaba la organización de Ye Gon y por el monto de la remesa asegurada en la mansión de Sierra Madre 515, en Lomas de Chapultepec, Distrito Federal, esa mafia china está en el centro de la atención de las autoridades me-xicanas y estadunidenses.

La red de Ye Gon

Una radiografía de la organización de Zhenli Ye Gon elaborada por las áreas de inteligencia del gobierno mexicano muestra con detalle la estructura de la red, que contaba con tres operadores importantes y células de distribución con presencia en Michoacán, Sinaloa, Jalisco y Chihuahua, a través de las cuales tenía como clientes justamente a los Beltrán Leyva, a Coronel y a Ismael El Mayo Zambada, entre otros.

Una interpretación de la red de vínculos del grupo del también llamado "señor Lee" advierte que en 2005 la DEA alertó a las autoridades de México sobre la apertura de una filial de la empresa Unimed Pharmed, identificada como productora de metanfetaminas a escala internacional.

Proceso publicó en su edición 1586 que la empresa Unimed Pharmaceutical, S.A. de C.V., registrada con la escritura 128975, obtuvo el permiso 0927611 de la Secretaría de Relaciones Exteriores para su constitución el 6 de octubre de 2005.

No obstante que las autoridades federales tuvieron conocimiento de toda la red en la que participaba Ye Gon y de sus alcances, "no existió autorización para intervenir", según la interpretación presentada con el organigrama.

Ye Gon tenía como operadores a Juan José Escandón Paz, José Arteaga y Georgina "N". El primero, extorsionado por agentes corruptos de la Policía Federal Preventiva (Proceso 1586), vivía en la privada de Narciso 64, fraccionamiento residencial Jardines de Coyoacán, según el documento.

Escandón Paz colaboraba en el ingreso legal de efedrina por los puertos de Veracruz y Manzanillo mediante trámites efectuados por algunos laboratorios con el supuesto fin de preparar medicamentos.

Además de operar el Centro de Belleza Imagen, una empresa con fachada de spa, este individuo se encargaba del transporte de los precursores y manejaba algunos domicilios relacionados con la venta ilegal de la efedrina. Al menos tres de ellos se ubicaban en la colonia Exhacienda de San Juan de Dios, delegación Tlalpan; otro más, en avenida Chapultepec 14, es un pent house que fungía como oficina de la comercializadora.

El otro operador de Ye Gon, José Arteaga, actuaba desde la Calle 5, en la colonia Pantitlán, y es uno de los responsables de la venta de efedrina en Michoacán, donde la organización tenía una fuerte pre-sencia.

A su vez, Georgina "N" aparece como la dueña de un laboratorio de efedrina del mismo grupo ubicado en la colonia Country Club de la capital mexicana, donde se procesaban tabletas que eran etiquetadas como "pastillas médicas" pero que en realidad contenían efedrina en cien por ciento. La red de vínculos muestra material fotográfico del personal, preponderantemente femenino, del laboratorio.

En otro domicilio de la misma colonia, Georgina "N" realizaba actividades de compraventa de la droga. Su principal distribuidora es su comadre, Patricia Valdivia Caro, sobrina del narcotraficante Rafael Caro Quintero, actualmente recluido en un penal de máxima seguridad.

De acuerdo con documentos en poder de Proceso, el 10 de febrero de 2006 Valdivia Caro fue "levantada" y extorsionada por elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) encabezados por Armando Espinoza Zerón, El Perro, entonces subdirector de Operaciones de Tráfico y Contrabando de la Coordinación de Inteligencia (Proceso 1586).

Según el mismo "organigrama", Valdivia Caro es pareja de un hombre al que sólo se identifica como Mario "N", un exoficial de la Agencia Federal de Investigación (AFI).

Esta mujer es el enlace con las organizaciones nacionales del narcotráfico mexicano, distribuye efedrina en Sinaloa y Chihuahua a través de una mujer identificada como Paty, y en Michoacán mediante un hombre conocido como Don Chava, cuyo domicilio privado está registrado en el fraccionamiento Don Vasco y el de su empresa en la colonia Santa Bárbara, ambos en Uruapan.

El seguimiento de las pesquisas permite advertir que una de las empresas que participaron en el trasiego y custodia de la efedrina de este grupo sería operada por exmilitares. Se trata de Servicios Interestatales de Custodia, con domicilio en la zona de Vallejo, y fue relacionada con la organización a partir del aseguramiento de 19.5 toneladas de precursores químicos en un contenedor en los patios aduanales del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, el 5 de diciembre pasado. Según un documento registral, la empresa pertenecería a Antonio García Shelly.

El destinatario de esas metanfetaminas era Juan Llaca Díaz de León. De acuerdo con la investigación de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), él contrató a la compañía presuntamente operada por exmilitares para que custodiara el embarque. La sustancia debía llegar a un domicilio en Tlaquepaque, Jalisco.

Según la interpretación de la red de vínculos, se investiga una eventual relación en esta empresa u otra con el general Luis Humberto López Portillo Leal y de su hija Mireya López Portillo Guedea, quien fue asesinada junto con su esposo Jordi Peralta Samper poco más de 24 horas después de que la PGR asegurara la fortuna de Ye Gon.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal señaló que existen ligas entre el homicidio de esta pareja y el de Héctor Ángel Tesorero López -en un gimnasio de la zona de Tlalpan-, así como el de una pareja de agentes del Ministerio Público de la Federación (Daniel Marmolejo y Angélica Sandoval) perpetrado el 29 de noviembre pasado.

En los tres crímenes se utilizó la misma arma, una FH Herstal, pistola semiautomática de nueva ge-neración conocida popularmente como "five-seven".

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