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Nuevo récord para el “Rayo"

por Fernando ESCOBEDO CAMACHO / EL MEXICANO
11/28/2017 1:51:00 PM
Cruza el desierto y sube al Picacho del Diablo en menos de 20 horas
ENSENADA.-Cuando el "Rayo" de Ensenada se trazó su nuevo récord los que lo escucharon creyeron que era difícil de soportar físicamente y mucho más difícil de alcanzar, lograr la cumbre del Picacho del Diablo, en San Pedro Mártir en 20 horas sonaba imposible, pero aún peor, entrar por Cañón del Diablo parecía impensable, sin embargo lo logró.

“El récord consistía en cruzar el Cañón del Diablo, iniciando por el desierto, hasta el área de Padre Kino, dentro del área del Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir y después subir hasta el Picacho, siendo esta una de las rutas más peligrosas y hermosas de nuestro estad”, dijo el "Rayo".

Inició el día sábado 25 de noviembre del 2017 antes de amanecer, a la 1 de la madrugada, emprendiendo la salida para internarse rápidamente en una área de cactus, matorrales, arena y piedras, solamente acompañado de un báculo de madera, el cual sirve para apoyarse y servir de impulso para una mayor coordinación dentro del área mencionada.

Dentro de la mochila de ataque (como le llamarían muchos) o Camel back llevaba alimento, además de polen, amaranto, miel, saladitos, chocolate, botiquín básico de primeros auxilios, spot, “anexe fuera de la camel dos bastones que los tenía para usarlos en un momento que consideraría adecuado, además de una chamarra conocida como rompevientos, la cual es ligera”.

Minutos posteriores el Rayo de Ensenada inició lo que sería en realidad el verdadero camino, piedras de arroyo y rocas gigantescas eran parte de su ruta, lo cual harían del evento un verdadero reto, “más adelante donde ya inicia el gran Cañón del Diablo nos topamos con una pequeña poza que la manera viable es sostenerte con una cuerda que hay en esa área y desplazarte casi corriendo entre una piedra lisa y la cuerda por aproximadamente 8 metros; con la posibilidad latente de resbalar y caer al agua”.

Recordó que logró pasar ese primer obstáculo exitosamente,-recordemos que todo lo mencionado era transitado en la madrugada acompañado con una pequeña lámpara que me auxiliaba eficazmente-, antes del amanecer mientras buscaba y sorteaba el camino más viable para poder seguir avanzando en el trayecto trazado había resbalado entre 4 o 5 ocasiones.

Afortunadamente sin consecuencias que lamentar, solo raspones en el cuerpo y rostro, las horas pasaban y el cansancio minuto a minuto se hacía presente, ya en el alba se sintió un gran frío dentro del área que transitaba, lo cual afectó un poco el desempeño, pero no impediría el objetivo trazado, empezar el récord durante la madrugada era estar consiente que no podríamos avanzar de una manera rápida como estoy entrenado”.

Consiente de ello, la logíca fue incrementar la velocidad mediante la zancada en cuanto amaneciera (en ningún momento correr, además que es imposible en esa área) así fue, además siempre anteponiendo nuestra integridad, antes de llegar a Campo Noche y emprender el Ascenso al Picacho del Diablo.

“Tomé un descanso de 5 minutos para tratar de reponer energía comiendo un poco del alimento que llevaba, además del peligro que lleva esta ruta es el desgaste, porque en todo momento vas ascendiendo durante el recorrido, ya en Campo Noche (7 horas después de la salida) me preparé mentalmente, al desgaste devastador que me llevaría en el ascenso”, narró.

Así fue, ya que en diferentes etapas del ascenso llegué a descansar 4 minutos y caminar 2 minutos, ya sentía el cansancio en mis piernas y brazos, en estos momentos en donde la fuerza mental y capacidad de analizar se convierte en tu gran aliado, como consecuencia retomas los principios del senderismo que son “las técnicas básicas para caminar (técnica) en ese inter me fortalezco y retomo un paso constante sin parar continuamente”.

Mientras tanto, mi mente divagaba retomando el objetivo del porqué me encontraba ahí en esos momentos, narra El Rayo de Ensenada, así como todos los entrenamientos, las lesiones que he tenido, todas las personas que han influido y lo que hemos pasado para tener esta maravillosa oportunidad de vida de intentar ser el primer Ser Humano que logra este Reto.

Llegué a un punto denominado El Colibrí con un tiempo de 9 horas de recorrido, continúe el ascenso con más fuerza mental que física, pero con un paso constante, lo que me permitía avanzar y aprovechar mi estatura mediante la zancada, hubo áreas donde tenía que caminar en 4 puntos (pies y manos) por la gran inclinación que existe durante la ruta, aunado al cansancio que ya tenía en mi cuerpo.

Los últimos 40 minutos aproximadamente que es el área con más inclinación para llegar a la parte más alta del Picacho del Diablo fue devastador, parecería que la Cumbre se va alejando, finalmente con un tiempo de 10:25 horas llegamos a la cima de la Montaña (3,096 metros de altura sobre el nivel del mar).

Posteriormente traté de tomar un pequeño descanso en la cumbre, “me quedé dormido cuando desperté, habían transcurrido 10 minutos, retomé el camino hacia Campo Noche nuevamente, bajar ya era incomodo, puesto que el flexionar rodillas y muslos era desgastante y maratónico”.

No se acababa, así pues transcurrió un par de horas tratando de retomar fuerzas porque me enfrentaría a otra montaña que casi mide lo mismo, su nombre, “Botella Azul”, con 2,880 metros sobre el nivel del mar.

Llegando nuevamente a Campo Noche con una gran pesadez en mis piernas, nacía la incertidumbre si podría terminar el evento en tiempo previsto, dijo.

Analicé un plan que creía viable para continuar exitosamente este recorrido por la montaña hacia la meta, se trataba de comer tranquilamente y perder 15 o 20 minutos metiéndome a bañar en una poza de agua que se encuentra en ese lugar, pero a través de esa situación mis músculos se contraerían y podría recuperar un mejor paso y resistencia, de no ser así considere que podría perder una hora o más. Así fue, me metí a bañar el agua está tan helada que muchas personas no se atreven a meterse, efectivamente fue funcional me recupere de una forma extraordinaria.

Emprendo el ascenso hacia Botella Azul, con gran entusiasmo e ilusión, retomo un paso constante, sobre todo no me sentía mermado físicamente, motivo por el cual lograba desplazarme paso a paso con una constancia que parecería apenas principiaba el reto.

“El Báculo que llevaba estaba cumpliendo el objetivo para fortalecer mi paso, llegando a un punto denominado Piedra Bola, sabía que estaría llegando a su fin el cometido de ese accesorio e iniciaría la oportunidad de usar los bastones que lleve cargando durante el recorrido”, recordó.

Así fue, llegó el momento en el cual empecé a usar los dos bastones que llevaba, fue una estrategia que tenía planeada y que estaba haciendo la función, deseada en la última mitad de la montaña que es el punto más pesado de ese lugar, en esos momentos ya solo podía deslumbrar con una pequeña sonría y alegría total el esfuerzo que estaba realizando para cumplir con el objetivo trazado.

Mi paso fue constante, así fue hasta llegar al punto donde principia el descenso a la meta, fue en ese mismo lugar que inicié nuevamente la noche, así que tendría que caminar a oscuras otra vez, en ese punto me encontré con unos senderistas que habían ido a acampar, con el agrado que varios eran conocidos y lanzaron palabras de aliento.

Inicié el descenso hacia Padre Kino con gran satisfacción y alegría, además con el paso más veloz que a esa altura de las circunstancia pudiera dar, mayúscula era la emoción que por cada punto de referencia que consideraba importante.

Era un aliciente y motivación, así se fue dando el último tramo de la ruta trazada que hasta ese momento ningún otro ser humano la había realizado, recordando un poco de historia durante el trayecto y usándola como automotivación recordaba que hace 10 o 15 años atrás era una montaña y ruta casi inaccesible para los bajacalifornianos, por desconocimiento de la misma, así que teníamos la dicha y oportunidad de vida de ser el primero en hacerla mediante el menor tiempo posible.

Al final el récord trazado de 20 horas quedó destrozado, logrando completar toda la ruta en un tiempo de 19:15 horas, “fue un momento de satisfacción y llanto, llanto de felicidad y orgullo como Ensenadense, no tuvo que venir nadie de fuera para demostrarnos que se podía llevar a cabo este reto”.

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