La Misión de Supervisión de la ONU en Siria (UNSMIS, por sus siglas en inglés), denunció que el aumento de la violencia evidencia la falta de voluntad, mientras activistas sirios urgieron a los observadores del organismo a poner fin a la violencia o abandonar el país.
El jefe de la UNSMIS, general Robert Mood, afirmó esta mañana en Damasco que la violencia se ha incrementado en los últimos 10 días, causando la pérdida de vidas en ambos bandos y poniendo a sus observadores desarmados en “riesgo significativo”.
Sostuvo que cuando comenzó la misión de los observadores, el pasado 29 de abril, hubo una tregua en la violencia “provocada voluntariamente por el gobierno y los rebeldes”, pero que en los últimos días se ha intensificado “también voluntariamente por ambas partes”.
Las fuerzas de seguridad bombardean áreas controladas por los opositores y éstos están avanzando hacia posiciones militares, mientras la población civil está sufriendo atrapada por las operaciones en curso, declaró el general noruego en rueda de prensa.
Advirtió también que la escalada de la violencia “ahora está limitando nuestra capacidad para observar, verificar y reportar, así como nuestros esfuerzos para lograr el diálogo y la estabilidad”, de acuerdo con reportes del canal árabe Al Arabiya.
Recordó que ambas partes sirias aceptaron el plan de paz de seis puntos negociado por el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, que incluía un alto al fuego, pero hay “una falta de voluntad para buscar una transición pacífica”.
Poco después de las declaraciones de Mood, el activista Observatorio Sirio de los Derechos Humanos condenó el reciente incremento de la violencia y lamentó que esta escalada se produzca pese a la presencia de los observadores interna-cionales.
“El papel de los observadores de la ONU ha cambiado, son testigos de los asesinatos. Cabe mencionar que el número de víctimas se ha elevado dramáticamente en el último mes”, afirmó y refirió que el jueves al menos 84 personas murieron, 48 de ellas civiles, en enfrentamientos.
“Pedimos a los observadores internacionales que trabajen para la aplicación inmediata del plan de Kofi Annan y el cese del fuego a fin de detener las matanzas en Siria o bien, que regresen a sus países de origen”, sostuvo.
Sobre el terreno, este viernes al menos 29 personas perdieron la vida en episodios violentos registrados en la provincia oriental de Deir al-Zour, en la septentrional Aleppo y en los suburbios de Damasco, reportaron activistas de los Comités Locales de Coordinación.
En el ámbito diplomático, Francia confirmó este viernes que analiza la posibilidad de suministrar a los opositores sirios equipos de telecomunicaciones, al aclarar que no pretende dar armas sino “equipos que les permitan estar comunicados”.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, afirmó además que las potencias mundiales podrían celebrar a finales de este mes en Ginebra una cumbre sobre la crisis siria, que estalló a mediados de marzo de 2011 y ya se ha cobrado más de 14 mil vidas.