Las violentas batallas callejeras aumentaron los temores de un nuevo ciclo de violencia a medida que se acercan los comicios para reemplazar a Hosni Mubarak, quien fue derrocado hace más de un año. Por primera vez durante la caótica transición en Egipto, los islamistas de línea dura, en vez de las fuerzas seculares, estaban a la vanguardia de la confrontación con los gobernantes militares que han sido acusados de intentar aferrarse al poder.
La junta militar impuso un toque de queda desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana en la zona que rodea el ministerio de Defensa, que se ha convertido en un detonante de la ira de los manifestantes después de que nueve personas murieron el miércoles en enfrentamientos entre asaltantes no identificados y manifestantes, en su mayoría partidarios de un candidato presidencial islamista impedido para participar.
La violencia ha provocado el caos en medio de la campaña para las elecciones del 23 y 24 de mayo. Los dos candidatos principales y otros aspirantes suspendieron temporalmente sus campañas para protestar contra el manejo de la situación por parte de los militares.