Con música de fondo y entre pancartas en las que se podía leer "Eduquen, no encarcelen", los jóvenes vestidos de negro llegaron a la Plaza del Mariachi, en el Este de Los Angeles, decenas de latinos se reunieron para dirigirse al centro, donde convergerán las marchas procedentes de diferente puntos de la ciudad.
"La gente se está levantando y diciendo 'Queremos que escuchen nuestras quejas, queremos que arreglen las cosas que nos afectan''', dijo Noé Flores, estudiante de 16 años que trajo a su padre José Silva a las manifestaciones.
"Vine a apoyar a mi hijo, a la juventud", dijo Silva, nacido en Nicaragua. "Las leyes están muy duras en este país y si no nos unimos, no vamos a tener voz ni voto".
En Nueva York, la plaza Union Square de Manhattan se llenó de música indígena banderas, pancartas, trompetas y tambores de decenas de inmigrantes y trabajadores que se reunieron para exigir derechos laborales y hablar en contra de la explotación en puestos de trabajo.
"Un dia como este sirve para que la gente no quede aislada. Deben saber que no están solos", dijo la mexicana Rosa María de la Torre, voluntaria del Centro de Accion Internacional y experta en ayudar a inmigrantes con temas de vivienda.
De la Torre escuchó los discursos en ingles y español de todo tipo de activistas que hablaban uno tras otro en el podio. A su lado, la ecuatoriana Fanny Guadalupe se tomaba fotos con un grupo de 15 ninos. "Los niñosnos vienen a mostrar su cultura hispana y a pedir a Obama que apruebe una reforma migratoria", dijo Guadalupe, quien dirige el centro cultural Zisa Pakari , en Queens. Tanto ella como los menores iban vestidos con atuendos tradicionales ecuatorianos.
Esta es la primera vez que todos los grupos que participan en la jornada de protesta del Primero de Mayo en Nueva York se unen en un solo acto.
Los manifestantes cantaron eslogans como "Sí se puede" y "El pueblo unido jamás será vencido" y pasearon con pancartas que decían "Legalización ahora. Paren las deportaciones". Después se unirán a la marcha hacia Wall Street.
Grupos de defensa de derechos de los inmigrantes como Se Hace Camino Nueva York, La Fuente, La Peña del Bronx o el Centro Internacional de Acción se unieron al movimiento Ocupemos Wall Street.
"Un millón de nuestra gente ha sido deportada. Hay represión, leyes de Arizona, el hecho de que la Corte Suprema esta mirando ahora esto... Es un Primero de Mayo importante para nosotros", dijo Teresa Gutiérrez, coordinadora de la Coalición Primero de Mayo.
Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Angeles, dijo a la AP que el enfoque de las manifestaciones del martes es exigir "mejores trabajos y mejor educación. En segundo lugar, una reforma migratoria y un alto a las deportaciones y en tercer lugar, pedir a la gente que se nacionalice", puntualizó.
Ana Avendaño, de la central sindical estadounidense AFL-CIO, recordó en Washington que la marcha del 1 de mayo del 2006 reunió a millones de personas que solicitan una reforma migratoria integral para solucionar el estatus de 11 millones de inmigrantes que residen en Estados Unidos sin la debida documentación.
"Estamos en una posición diferente. El gobierno federal está aterrorizando a los inmigrantes con 'Comunidades Seguras", dijo Avendaño en alusión al programa federal que coteja las huellas digitales de los detenidos con las actas de inmigración. "Ahora no salen a manifestar no solo porque tienen que trabajar, sino por el temor a ser arrestados".
"La situación tiene que mejorar. El congreso necesita adoptar una reforma migratoria. No podemos seguir con millones de personas sin derechos. No es una democracia", agregó.
En Atlanta, unas 100 personas se reunieron afuera del Congreso estatal de Georgia en un mitin que los organizadores llamaron un "encuentro histórico" de inmigrantes y trabajadores.
Los oradores hablaron a la multitud en inglés y español. Hicieron un llamado para acabar con las alianzas federales y locales para aplicar la ley migratoria en el estado, y por la igualdad de derechos para todos los trabajadores.
Georgia fue uno de los cinco estados del país que el año pasado aprobaron estrictas leyes contra la inmigración no autorizada.