LANGLEY PARK.- La relación entre el alcohol y las peleas callejeras en la 15ta Avenida de Langley Park siempre le ha interesado al policía del condado de Prince George Juan Damián. Y cuando una riña de borrachos dejó un muerto el año pasado, Damián decidió que era hora de hacer algo para calmar a los bebedores en el sector que patrulla a diario.
Decidió ensayar una fórmula nueva: inició un programa de Alcohólicos Anónimos en una oficina policial a la vuelta de la esquina. Recorre la zona con frecuencia en busca de borrachos y les sugiere, por no decir que les ordena, que vayan a su clase. Todas las semanas asisten unas 20 personas.
La violencia, no obstante, continúa. El 28 de febrero un individuo murió apuñalado cerca de un departamento en el que funcionaba un bar, según fuentes policiales.
"Cada vez que nos llaman por algo, hay alcohol de por medio", dijo Damián.
Sus esfuerzos son parte de una campaña de la policía que busca reducir la delincuencia en la 15ta Avenida y en Langley Park en general. La policía colabora con un banco local para ayudar a que jornaleros de la zona abran cuentas bancarias, porque piensa que si no llevan consigo tanto dinero en efectivo, no serán un blanco tan atractivo para los asaltantes. Damián y otros agentes se reúnen periódicamente con administradores de edificios y con dueños de negocios y les hacen recomendaciones sobre cómo mejorar la iluminación y tomar otras medidas para combatir la delincuencia.
"Nos dimos cuenta de que no vamos a resolver estos problemas a fuerza de arrestos", comentó el mayor Daniel Dusseau, comandante del distrito policial 1, que incluye a Langley Park.
Los fiscales de Prince George, por su parte, trabajan con los servicios sociales y con otras agencias para tratar de ganarse la confianza de las víctimas de delitos, especialmente en Langley Park. Ramon Korionoff, de la procuraduría del condado, dijo que a menudo ayudar a resolver un problema social es tan efectivo como enjuiciar a alguien.
"El último asesinato, que se produjo junto a un sitio donde se supone vendían cerveza, es otra lamentable manifestación de las tensiones socioeconómicas que generan actividad delictiva", manifestó. "Es una situación en la que uno paga ahora o paga más tarde. Hay que invertir tiempo, esfuerzo y energía de entrada".
El sector de Langley Park es uno de los más activos de Prince George. El área que patrulla Damián abarca 200 comercios y 11 complejos de departamentos, donde viven mayormente hispanos que no hablan inglés.
La zona plantea desafíos únicos a la policía. Muchos inmigrantes no tienen identificación y cuando quieren beber, tienen que hacerlo a escondidas, en un departamento que funciona como bar, indicó Damián. Los residentes no tienen licencia para vender bebidas y no saben cuándo hay que ponerle freno a alguien porque ha tomado demasiado.
Mucha gente está en el país ilegalmente, dijo Damián, y se muestra renuente a hablar con la policía por temor a ser deportada. La policía todavía no ha hecho arrestos en relación con el asesinato más reciente, que cree fue motivado por una "disputa personal". No está claro si eso se debe a que no hay testigos dispuestos a cooperar.
En la zona ha habido episodios de violencia, pero, como en el resto del país, esa violencia está mermando. En el 2009 hubo cuatro asesinatos en Langley Park, comparados con los siete que hubo en el 2008. Los robos y agresiones fueron más comunes. En el 2009 hubo 52 robos, tres menos que el año previo, y 102 agresiones, dos menos que en el 2008.
Se registraron tres homicidios el año pasado y uno este año en la 15ta Avenida, el corazón del área, señaló Damián.
Gustavo Andrade, dirigente de la agrupación de defensa del indocumentado CASA de Maryland, admite que abunda la delincuencia en Langley Park, en buena medida por el deterioro de la economía. Señala que los delincuentes empañan la reputación de la gente trabajadora de Langley Park que no hace nada ilegal.
Andrade considera que la policía tiene que tener una mayor presencia en la zona.
"Se dice que hay delincuencia por culpa nuestra, cuando en realidad nosotros somos las víctimas", sostuvo Andrade. "El 99,9% de la gente aquí son personas trabajadoras que quieren salir adelante con su familia y que la pasa mal viviendo así".