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AP
CHICAGO (AP) Una píldora contra la migraña parece ayudar a los
alcohólicos a abandonar su hábito sin necesidad de ingresar a una
clínica de desintoxicación, dicen investigadores, lo que ofrecería
una opción potencial par tratar ese difícil problema.
La droga, Topamax, trabaja en forma diferente a otros
medicamentos ya aprobados para su uso en casos de alcoholismo.
Expertos dijeron que es muy probable que la droga sea atractiva
para aquellos que prefieren pedir ayuda a sus propios médicos en
lugar de ingresar a una clínica. La droga cuesta al menos 350
dólares por mes, además del precio a las visitas al médico.
Pero los efectos secundarios son un problema, y no estaba claro
si los hallazgos marcarán una diferencia para los millones de
personas afectadas con alcoholismo.
Especialistas en adicción no involucrados en el estudio dijeron
que los hallazgos son promisorios, aunque efectos secundarios como
problemas para concentrarse, zumbidos y picazón hicieron que uno de
cada cinco participantes en el estudio lo abandonase. Otros
problemas son mareos y somnolencia.
``La magnitud de los efectos en este tratamiento es mayor que en
la mayoría de los otros medicamentos que hemos analizado'', dijo el
doctor Mark Willenbring, del Instituto Nacional de Alcoholismo. ``Y
todas las variables en el hábito de beber cambiaron en la dirección
correcta''.
El estudio, que publica el miércoles la revista Journal of the
American Medical Association, fue financiado por el productor de la
droga, Ortho-McNeil Neurologics,una división de Johnson & Johnson
Inc. Los investigadores reportaron además lazos financieros con la
compañía. Ortho-McNeil revisó el manuscrito, pero no cambió los
resultados ni la interpretación, dijeron.
El estudio siguió a 371 bebedores empedernidos durante 14
semanas. Aproximadamente la mitad tomó Topamax, también llamado
topiramato, en dosis crecientes. La otra mitad tomó placebos.
A todos los voluntarios se les alentó _ pero no se les requirió
_ que dejasen de beber.
Al inicio del estudio, los participantes bebieron, como
promedio, el equivalente de dos botellas de vino o 12 botellas de
cerveza al día.
Para el final del estudio, 27 de las 183 personas que tomaron
Topamax (15%) habían dejado de beber completamente por siete o más
semanas. En el grupo del placebo la cifra fue seis de 188 (3%).
Otros disminuyeron la cantidad de bebida que consumieron. El
grupo con Topamax redujo a un promedio de seis tragos al día,
comparado con siete tragos al día para el grupo con placebo.
El estudio no siguió a los participantes luego de su conclusión,
por lo que se desconoce cuantos recayeron una vez dejaron de tomar
la píldora.