Hace dos o tres años debió estar aquí en Tijuana, para la presentación de uno de sus libros, sin embargo, como se traslapaba con un evento de premiación por sus reportajes sobre temas muy escabrosos como la pederastia clerical, entonces tuvo que declinar la invitación y consecuente presentación. En esta ocasión, aunque también coincidía con la Feria del Libro en Monterrey, optó por viajar a nuestra ciudad y presentarnos La frontera del Narco. La referencia es a Sanjuana Martínez, a quien se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo 2006. Lleva más de dos décadas en el periodismo. Estudió en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid.
Ha investigado asuntos relacionadas con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, actividad terrorista y crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Diario de Monterrey, Canal 2 y la revista Proceso. Ha cubierto los fenómenos migratorios de Europa y el norte de África. Recorrió la frontera entre México y Estados Unidos para ofrecer los pormenores de la tragedia cotidiana de los migrantes mexicanos.
Como corresponsal cubrió las distintas crisis de la Iglesia católica y se adentró en los delitos de pederastia cometidos por el clero, que han estremecido los cimientos de la Santa Sede. Es autora del libro: “Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera” (Editorial Grijalbo).
El Comité para la Protección de los Periodistas con sede en Nueva York documentó y denunció las amenazas de muerte que la periodista ha recibido a raíz de sus investigaciones en torno al cardenal Norberto Rivera Carrera y los delitos de abusos sexuales de sacerdotes en México. La organización Reporteros sin Fronteras incluyó su caso en un informe.
Ha publicado los libros: “La cara oculta del Vaticano” (Plaza y Janés), “Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos” (Grijalbo) y coautora de los textos: “Un día sin inmigrantes” (Grijalbo) y “Voces de Babel” (Alfaguara). Actualmente desarrolla su labor periodística en el periódico La Jornada y publica su columna “A bocajarro”. Participaba también en Milenio, pero fue despedida por su reportaje: El Refugio del cardenal Robles, que denunciaba a los sacerdotes pederastas que supuestamente regeneraban en Guadalajara, es decir, que los “curaban”.
Cuando le fue otorgado el Premio Nacional de Periodismo, Sanjuana Martínez fue muy precisa en su discurso, sobretodo cuando expresó:
“La pederastia clerical en México es un crimen doblemente condenable, porque a la abyección del abuso, se suma la traición de la jerarquía católica mexicana que brinda protección a los curas pederastas. Los pastores encubren a los lobos que devoran a los corderos. La iglesia mexicana les ampara.
El Estado ignora los crímenes, los Ministerios Públicos funcionan como tapaderas y los Tribunales de Justicia han traicionado y siguen traicionando su deber. En nuestro compromiso con la verdad, muchos periodistas en México hemos ocupado el lugar de quienes procuran justicia, pero son los policías, los fiscales, los jueces, quienes deberían de actuar y no lo hacen. Por tanto, la pederastia clerical es un crimen de Estado”.
En su más reciente libro: La frontera del narco, Sanjuana cita que “si antes había siete cárteles, ahora hay más de catorce; si antes existía una docena de grupos delincuenciales funcionando a su alrededor, hoy hay un centenar; si antes había 100 muertos, hoy hay 10 mil; si antes ocurrían 400 secuestros hoy hay 4 mil. Es la multiplicación del crimen organizado y la tragedia”.
En entrevista con el medio virtual La Rocka, la periodista habla sobre la visión mañosa que nos ha vendido el gobierno acerca de “los buenos y los malos”, al respecto abunda y argumenta que la línea divisoria entre buenos y malos no está tan clara. Nos habían hecho creer, cuando inició esta guerra, que los buenos estaban por parte del Estado, es decir, el Ejército, la Policía Federal y la Marina, pero nos hemos dado cuenta que esos buenos se han convertido también en verdugos igual que el crimen organizado para combatir con sus mismas estrategias.
Ella misma se cuestiona y se contesta: “¿Qué hay detrás de un sicario de 18 años? Evidentemente estamos ante una actitud maniquea por parte del Estado en hacernos creer que los buenos son ellos y los malos son los otros. No es así, hay una mezcla absoluta y en cada actor de esta violencia hay un nombre, un apellido, una historia de vida que es importante conocer.”
Este interesante libro, muestra el mapa del dolor en las ciudades fronterizas acechadas por el crimen organizado, e intenta equilibrar las dos violencias, tanto la del crimen organizado como la violencia del Estado, ya que, la población civil es la que permanece en medio. La que siempre pierde.
Y suspicaz como es su autora, advierte que no sólo las actividades de los criminales son inciertas, también las actividades del Ejército, la Marina y la Policía Federal están cubiertas por la sospecha. Le resulta demasiada coincidencia que gracias a “llamadas anónimas” el Ejército y la Marina localicen “narcofosas” con más de cincuenta cadáveres o “narcococinas”. Además, inquiere: “Nos dicen ‘en un enfrentamiento entre militares y sicarios murieron 25 sicarios’. Si fue enfrentamiento, ¿por qué no mueren militares? Eso no es un enfrentamiento, eso es una ejecución extrajudicial”.
Evidentemente, la periodista Sanjuana Martínez, al ejercer este peligrosísimo oficio, y publicar esta obra, se está enfrentando literalmente, a los dos bandos, ya que está más que demostrado cómo a las fuerzas castrenses les resultan sumamente incómodos los periodistas que cubren sus operativos y que documentan sus crímenes que quedan impunes al pretender que sus víctimas inocentes son también criminales y por tanto merecen morir. Es cuanto. La cita es en la Feria del Libro, el día de mañana martes, a las 7:45 PM
asignaturaspendientes.olivera@gmail.com