Dijo que seguramente los criminales habían abandonado los torsos de sus víctimas como una forma de llamar la atención de la sociedad y del grupo contrario.
Desafortunadamente, seguimos observando a funcionarios de seguridad que se pierden en justificaciones en lugar de tomar medidas para frenar la masacre de personas que está ocurriendo en gran parte del territorio nacional.
Ante hechos tan impactantes, que por desgracia no son nuevos ni únicos en México, lo que nos encontramos es con una respuesta vana de la autoridad que parece sólo observar cómo quienes determinan el curso de las cosas son otros.
Las autoridades de seguridad y de justicia sólo se limitan a dar cuentas de los hechos, que consisten en cuántas víctimas encontraron, dónde y en qué condiciones y en justificar que entienden por qué los criminales actuan de tal forma, pero lo que no hacen es impedírselos.
En este país se pudiera trazar un mapa de los sitios donde se han perpetrado masacres similares a la de Cadereyta, donde 43 hombres y seis mujeres fueron hallados desmembrados en bolsas de plástico.
Serían muchos los puntos rojos que se identificarían con cientos de víctimas halladas simultáneamente que para las autoridades son estadísticas, pero para la población son esposos, hijos, hermanos y padres.
Los niveles de inseguridad están desbordados en Nuevo León desde hace mucho tiempo y por desgracia no se han podido o querido controlar, mientras tanto, la población sigue sobreviviendo en la incertidumbre de la inseguridad.