Si otro fuese el formato, a lo mejor le estaríamos apostando a que dependiendo de la habilidad y destreza políticas que mostrasen durante el mismo, la manera como se desenvolviesen a la hora de exponer sus propuestas de gobierno, a la hora de replicar las tesis de sus adversarios, de la solidez de sus argumentos, considerando en importantísimo lugar el modo como se comportasen, esto es, el dominio de sí mismos, la seguridad ante sus oponentes y frente a las cámaras, sólo así, tendríamos la certeza de un posible o virtual ganador. Desafortunadamente, lo que convinieron no da para tanto, ya que el tiempo otorgado para sus intervenciones, de por sí resulta muy breve.
El acartonamiento en sí mismo, posibilita que el mal llamado debate resulte monótono y le reste interés a los espectadores, máxime cuando tres de los cuatro candidatos presumiblemente coinciden en su modelo de nación para los próximos años por venir. Así lo han publicitado en la enorme cantidad de spots que durante la mañana, tarde y noche nos recetan. A ello hay que agregarle que tampoco sobresalen por sus grandes dotes para la oratoria, y desde ya, a quien propugna por un proyecto diferente de nación lo descartan por su manera “tropical” de hablar, y soslayan la incapacidad de los otros tres, como la monotonía, con su voz aguardentosa, y una verborrea imparable de “La Jefa”, o la inhabilidad del puntero en las encuestas, para hilvanar dos o tres ideas seguidas con un mínimo de lógica, al depender tanto, del chicharito o del telepromter a la hora de discursear.
El otro, es apenas un aprendiz de político, quién sabe (aunque se sospecha) quién le habrá dicho y lo habrá convencido que se aventara al ruedo e hiciera el ridículo como candidato por el partido propiedad de ya sabemos que nefasto personaje, misma que le mueve los hilos. Por cierto, este candidato fue el único que se prestó y presentó al “ensayo”, como si se tratase de un numerito de asamblea escolar en primaria, cuestión por demás burda y ridícula.
Pero veamos por qué no es un debate, ateniéndonos a la conceptualización que realizan los académicos acerca de éste. Una definición de esta técnica, se nos ofrece así:
“El debate es una técnica de discusión formal que se caracteriza por enfrentar dos posiciones opuestas respecto de un tema polémico. El enfrentamiento de ambas posiciones es planteado de acuerdo a ciertas normas, previamente establecidas y aceptadas por los oponentes, y cuyo resguardo está a cargo de un moderador”.
Luego, los estudiosos detallan algunas características que lo perfilan, como pueden ser:
Los oponentes, que intercambian de manera respetuosa sus ideas o puntos de vista durante el debate, son individuos que debieran tener un amplio conocimiento del tema y una preparación adecuada para presentar y defender su punto de vista en el desarrollo del debate.
El tema alrededor del cual se desarrolla el debate debe poseer la característica de ser un tema polémico, sobre el cual surjan ideas contrarias, diferentes apreciaciones, con más de una interpretación (en el caso que nos ocupa, el Instituto Federal Electoral entregó previamente los temas, subtemas e interrogantes específicas a los contendientes).
Esta técnica de discusión abre espacios para la reflexión, el pensamiento crítico y el compromiso frente a las propias posiciones que se tienen de la realidad. En términos formales el debate puede convertirse en un acontecimiento estrictamente normado, especialmente en cuanto al tiempo y al comportamiento de los participantes durante su desarrollo (verbigracia el que estamos aludiendo está sumamente normado y acotado).
Dos personas no pueden hablar al mismo tiempo. Una sola persona no puede intervenir por largo tiempo, impidiendo la participación de los demás debatientes. No se puede participar en un debate si no se tiene preparación sobre el tema a discutir, ya que en éste no se puede improvisar. El debate es un diálogo que se genera a partir de puntos de vista contrapuestos, de tal manera que si dos personas opinan lo mismo sobre un asunto determinado, pueden dialogar, conversar, pero no pueden debatir (aquí cabe la precisión de que tres de los supuestos debatientes coinciden en sus propuestas y sólo uno tendría la antítesis).
En toda actividad oral, tanto el emisor como el receptor deben tener presente lo siguiente: No imponer el punto de vista personal (se trata de convencer). No hablar en exceso para así dejar intervenir a los demás, evitando la tendencia al monólogo y la monotonía. Evitar los gritos para acallar al interlocutor. Hablar con seguridad y libertad, sin temor a la crítica. Oír atentamente al interlocutor para responder en forma adecuada. Articular correctamente los sonidos, empleando un tono de voz adecuado a la situación concreta de entonación y al contenido del mensaje. Adecuar el vocabulario que se posee a la situación comunicativa del momento y ampliarlo para conseguir precisión léxico-semántica. Evitar las palabras y giros idiomáticos desgastados y los propios del registro informal, pues en la situación comunicativa de un debate se impone el registro formal.
Así pues, en el remedo de debate que habremos presenciado, algunos de los tópicos que se habrán tratado son: Economía y Empleo, Seguridad y Justicia, Desarrollo Social y Desarrollo Sustentable. Y algunos de los cuestionamientos entregados por el IFE a los equipos de Josefina Eugenia Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri, versaron en este tenor:
¿Cuál sería su estrategia para combatir el crimen organizado y en qué se diferencia de la actual?, ¿Qué propone usted para reducir la violencia en el país?, ¿En qué rubros invertiría usted los recursos públicos para combatir mejor al crimen organizado?, ¿Qué acciones y políticas propone para aumentar el crecimiento económico del país?; ¿Qué política industrial se propone impulsar y por qué?; y ¿Cuál es su política para el campo? México no genera el millón de empleos al año que se necesitan, ¿Cómo propone generarlos?, ¿Qué haría para crear más empleos formales y reducir la informalidad económica?, y ¿Cómo se propone preservar y ampliar los derechos de los trabajadores y la autonomía de los sindicatos? Y un largo cuestionario que habremos conocido, con su respectiva polémica del día después. Es cuanto
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