Pero lo más grave es que carece de un reglamento de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, que sí tienen los demás municipios, según dijo la regidora Claudia Ramos Hernández, no obstante que el Congreso local aprobó la ley estatal hace cuatro años.
A partir de la publicación de dicho ordenamiento el 25 de junio de ese año, los cabildos disponían de no más de 120 días para elaborar sus respectivos reglamentos.
Ante el incremento de los casos de ataques y hasta de algunos feminicidios, la regidora se interesó en buscar el de Tijuana y descubrió que no existe, pero se propone suplir esa deficiencia con apoyo de organismos de apoyo a las mujeres y defensores de los derechos humanos.
Es deseable que Ramos Hernández tenga el tesón necesario para llevar a cabo esa tarea, al menos para erigir un muro de protección para la población femenina, que no solamente es maltratada en el hogar sino en la oficina y la fábrica, donde sufre ataques de distinta índole.
Pero aparte de castigar a los hombres que las hacen sus víctimas, es necesario insistir en sensibilizar a los hombres para que cambien su conducta hacia el género femenino.