¿Qué puede justificar que un hombre tome su arma de cargo, la accione contra su hijita de un año y un mes mientras reposaba indefensa en su carriola; y acto seguido, haga lo mismo con su otra bebé, ésta de un día de nacida, que se encontraba en los brazos de su madre?
La respuesta es obvia: absolutamente nada, eso lo adelantamos todos… pero ocurrió, con un serio cuestionamiento para el entorno familiar, profesional, para la institución a la que pertenece, a sus compañeros y desde luego a quienes le dieron el visto bueno irresponsablemente “ahora lo sabemos” como policía apto cuando pasó los exámenes de control y confianza. Porque una cosa es que tuerzan el camino impulsados por la ambición económica y otra es en un contexto de una mente criminal, asesinar a sus propios hijos.
COLMILLOS
Ni siquiera el pleito familiar justifica la escalada de violencia hasta llegar a la ejecución. Este ex policía investigador no asesinó a cualquier persona, mató sin más a quienes están en la cúspide de la pirámide social en cuanto a inocencia. Ese mismo hombre que esgrimió el arma, este ministerial era, póngase a pensar, el que tenía permiso de portar armas, de tratar con usted, el público usuario de un sistema que muestra sus profundas grietas y deficiencias. Y es el mismo que por muchos meses le “sirvió” al C-4 (el centro donde se concentran las llamadas de auxilio de la población).
Hay que dimensionar: este acto aberrante puede ser cometido únicamente por una mente torcida, por un criminal que, por cierto, pasó todos los filtros de control establecidos por sistema en la PROCURADURÍA. Esta misma institución además dotó de arma y confianza al policía para que posteriormente este mismo sujeto terminara empleando las balas que compra el estado de BAJA CALIFORNIA, el instrumento de fuego y su adiestramiento que, también nos costó a todos, para causarle la muerte a dos pequeñas niñas. De los delitos que puede cometer un individuo, un policía, huelga decir este es el peor, la traición a la familia indefensa está presente, el abuso de la fuerza, la ventaja y más agravantes que no son motivo de este análisis.
El delito (por cierto, investigado ahora mismo con hermetismo en la UECO) es mucho más grave de lo que parece, y merece acciones contundentes. Esta vez no vale una simple justificación, un juego de palabras ante los medios, una declaración que no dice nada o incluso una simple condena verbal por parte de las autoridades.
ESCAMAS
Merece acciones de fondo al interior de la corporación. Policías que trabajan a presión en los últimos años, sin respeto a sus vacaciones, con amenazas de despido en todo momento, un logro ha sido la jubilación, pero antes ni a eso podían aspirar. Policías sin gasolina para poder realizar sus operativos e incluso sin agua en los separos o en las oficinas públicas. Con un salario que no es suficiente y digno pero eso sí obligados a vestirse de traje que no cuesta un peso en el mercado. Una serie de presiones, grillas internas, acusaciones e injusticias para lograr sobresalir en el escalafón. Acusan los policías ministeriales que los jóvenes que están en la oficina que practica los exámenes de control y confianza son inexpertos, egresados de sus carreras, pero sin la experiencia que se tiene para conocer quien sí es apto y quien definitivamente no lo es. El examen es un papel y “uno contesta lo que quieren que uno conteste”, afirman los ministeriales.
LANCETILLA
Tan solo juzgue usted: el agresor HERIBERTO MARTÍNEZ DELGADO quien terminó suicidándose ante la cobardía (que se suma a su carencia de valores) al saberse culpable y merecedor de un castigo de al menos 50 años de prisión, era un hombre que aparentaba ser tranquilo.
Sus compañeros lo conocieron como un estudioso de las leyes y precisamente por eso se encontraba en C-4 para poder tener la oportunidad de alternar su trabajo con el estudio. Amable, educado, así lo califican los que lo trataron superficialmente.
No puedo dejar de lado comentarle que este incidente es uno más de la cadena de agresiones que hemos estado viviendo en TIJUANA contra los niños. En este mismo espacio le hemos dado cuenta de la pequeña de tan solo tres años quemada en una estufa (quemaduras de segundo grado) porque así la castigó su (neurótica) madre porque “le pegó a su hermanito”; le hablamos también de la madre que está detenida por vender a su propia hija a razón de 300 pesos a personas adictas y durante años; abordamos el tema de la niña de que fue violada durante un año y medio por su padrastro quien además también abusaba sexualmente de su hermanito, con el conocimiento de la mamá. Y no quiero por ahora abundar en el caso de Nicol, la joven estudiante de 16 años (a la que todos dieron por una mujer madura, meretriz) asesinada en un motel de la VÍA RÁPIDA por un sujeto que según su cínico dicho “le quería cobrar más de lo acordado” y para finalizar a principios de febrero la muerte y descuartizamiento de ITZEL una adolescente de 17 que así terminó al defenderse de un agresor sexual cubano. Una violencia rampante que permeó en un elemento de la Ministerial y cuyos efectos en la población aún son inciertos… (CONTINUARÁ…)