¿Por qué Cristo Jesús ha sido Crucificado? Un peso en el pecho reprime toda palabra. ¿Por qué Cristo Jesús esta en agonía? El ángel de la guarda habla al oído y dice: por tu amor. ¿Por qué Cristo Jesús ha muerto en la Cruz? Vuelve a decirnos, por tu salvación. ¿Por qué Cristo Jesús esta solo con María al pie de la Cruz? ¿Qué dices de ello? ¡Nada! Porque bien sabes no tener derecho para ello. Estos deberían ser nuestros pensamientos para este día en que Cristo Jesús ha entregado su cuerpo, sangre, alma y divinidad por todas las almas que han venido, entre las que estas tu, estimado (a) lector (a) Como de las almas que han venido antes y ya no están y las que vendrán al futuro. Jesucristo Nuestro Señor para llegar a su agonía hubo de sufrir y padecer la ignominia humana, cuando toscos clavos alargados de punta aguda, que por su voluntad no hubieran querido penetrar en el cuerpo de su Creador, obedecen el mandado por el cual fueron creados, ser los instrumentos de su obra redentora. El cuerpo inerte y sin vida de Jesús sufre la instigación y la soberbia del sanedrín que termina cuando el soldado romano dio la Lanzada al costado de Cristo. Llevemos pues nuestra mente al momento en que Cristo es puesto sobre la cruz tirada en el suelo. Desde que fue su salida de Jerusalén hasta el monte Calvario, no tuvo descanso, sino golpes, latigazos, insultos y la presión de apurar el paso y a no dejar de caminar con la Cruz sobre sus hombros, y cuando el peso de ella cargada por los pecados de la humanidad, le llevo a caer en tres ocasiones, sus verdugos le exigen levantarse a gritos, con insultos y latigazos, creyendo que cayó a propósito, ha esto agreguemos que no tomo alimento, no bebió una sola gota de agua, por lo que sufre una sed abrasadora causada por el calor y la perdida de su preciosísima sangre. Jesús es recostado sobre la Cruz, sus verdugos no tienen escrúpulos en castigar a un inocente, actúan como están habituados, para nada les importa el dolor del que crucifican, porque están acostumbrados a ejecutar estos tormentos; así pues, Jesús de cara al cielo, toman con brusquedad sus divinas manos y un clavo largo de punta afilada, es puesto sobre cada una de sus divinas manos, el primer golpe lo recibe también María Santísima en su corazón, al ver como el divino cuerpo de Cristo se estremece con el golpe. El tormento continuo hasta quedar sus manos unidas al madero; ¡Cuanta angustia en María! ¡Cuanto dolor en Jesús! El suplicio se agudiza al penetrar cada clavo, descoyuntando con fuerza los huesos de cada mano causado al penetrar un cuerpo extraño. Luego ponen un pie sobre el otro, acomodan el clavo y descargan el primero y los sucesivos golpes sobre el clavo que hiere y traspasar un pie, después el otro hasta que la punta del clavo profundiza en el madero, habiendo desgarrado sus carnes virginales, al instante afloran al exterior hilillos de su preciosísima sangre que corre sin cesar hasta caer en el suelo, al terminar el tormento de los clavos, no se tuvo hacia Jesús ninguna misericordia y consideración, ellos bien sabían el dolor de sus heridas. Varios hombres levantan la Cruz hasta quedar en lo alto, pensemos en el dolor que calo en todo su divino cuerpo, el abatimiento de cada mano y pie, de como conforme lo levantan, resbala lento su cuerpo hacia abajo, no pudiendo por si solo controlar el peso para aminorar el lacerante dolor de las heridas, a ese momento convertidas en sus divinas llagas, luego como van orillando la Cruz y al llegar al poso dejándolo caer sin ningún cuidado, hizo que el dolor empeorara en sus manos y pies, enseguida golpean las cuñas de madera hasta dejar fija y derecha la Cruz y escuchando la palabra de Jesús que nos dice;…”Cuando hayáis alzado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que soy Yo, (Cristo) y que de Mí mismo no hago nada, sino que hablo como mí Padre me enseño“…Ante tan inhumano acto de crueldad contra el Hijo de Dios, habremos de preguntarnos; ¿En verdad se conmueve mí corazón? ¿Me mueven las lágrimas al arrepentimiento? Y una voz al oído dice: Y tanta crueldad e ignominia ¿Que es en ti? La garganta se hace un nudo y se lucha por contener la respiración, porque nada hay que reclamar, que justificar, ni que decir. La conciencia toca las cuerdas sensibles del alma a decirnos; ¡Sí valoras la razón de todo el tormento que sufrió Jesús por tu salvación! ¡Entonces tendrás valor para acercarte a Él y pedir su perdón! Bien sabes como has llevado tu vida, nada escapa a tu mente, a tus caídas y los pecados, de ello tú conciencia te dice; ¡Eres igual o peor que esos infelices que lo atormentaron! Te atreverás de corazón este día a decirle: ¡Perdóname Dios y Señor Mío! ¡Decídete hacerlo! ¡No dudes de su perdón! Pero necesitas ser sincero y limpio de corazón, que no sea el hecho de pedirle por quitarte la presión que ejercen sus padecimientos y sufrimientos en tu persona al verlo inmolado por ti, eso no tendrá valor ante su vista, porque agravará mas tu alma. Profundiza en tu alma, buscando la reconciliación con Cristo, mucho ha sido ya nuestro mal comportamiento y mucho mas el mal que nos hemos causado y justo es del hijo obrar para ser perdonado, mas el Señor detiene ese impulso al decir;…”Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu, esta animoso, mas la carne es flaca”…Jesús nos advierte que nuestra debilidad y flaqueza esta en todo momento, y solo escuchando su doctrina y mandamientos Cristo Jesús estará presente en el alma, corazón, memoria, entendimiento y voluntad, porque su deseo es que entremos al camino de la salvación, inspirados en su pasión Santísima y así su morada serán los corazones de sus hijos por los que padeció. Nos pide no poner oídos sordos, ni cerrar los ojos y la mente; nos pide despojarnos de toda aspereza del cuerpo, porque el siempre esta dispuesto a quitarnos las asperezas del alma y nos pide despojarnos de toda vileza humana. Cristo en la Cruz significa el amor que vive y siente en todo momento por las almas; significa que no existe limite a su infinita misericordia. De haber permitido Dios Padre a su Divino Hijo Jesús prolongar su vida terrena cuando menos cinco minutos, en su agonía habría buscado mas y mayores bienes y gracias de salvación como las que nos entrego antes de morir, cada una de ellas son de altísimo valor salvifico, ya que solo Jesús pudo hacerlo, cuando en medio de los escarnios y mofas de una plebe incitada contra el Hijo de Dios vivo, Él aísla su alma de esas incoherencias al escuchar en su corazón, el corazón angustiado de su Madre;…¡Hijo mío! Recuerda que yo soy “La esclava del Señor” ¿Qué pasará con tu obra? Las almas por las que has venido al mundo a salvar, son precio de tu sangre. Ruega por nosotros…Jesús elevando su oración a Dios su Padre le dice;…”Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”…Sublime es la oración suplicante del Hijo a su Padre por las almas a las que envío a redimir, pues le esta diciendo;… ¡Padre mío, no escuches sus voces y sus corazones! Te pido los perdones, puesto que Tú me haz enseñado a perdonar, Yo buscare los caminos para llevarlos ante Tu divina realeza…La persistencia y tenacidad de María continua, el Espíritu Santo ha inflamado su corazón que dirige al de su amado Hijo;…¡Hijo Mío! Conoces los corazones de los hombres, sus debilidades y sus flaquezas, para que los perdones se necesita hacer obra de Dios en ellos, para que se fortalezcan en tu doctrina, porque solo así vencerán sus debilidades y flaquezas ante la asolación del mal: ¿Quien verá por ellos ante tu justicia?...Jesús obra en nuestro favor y nos concede la gracia mayor de las gracias de su Realeza santísima, que no merecemos, pero la esperanza de salvación esta latente en Cristo y María, al darnos a su Santísima Madre como Madre nuestra;…”Mujer he ahí a tu Hijo: Hijo he ahí a tu Madre”…No lo detuvo los padecimientos de su cuerpo, ni sentir que su vida llegaba a su final, ni cuando el buen ladrón acude con fe a Él, suplicando su clemencia;…”Jesús acuérdate de mí, cuando vinieres en la gloria de tu realeza. Dijole Jesús: En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”…Cristo lo ha escuchado y lo ha confortado en su tribulación, es en Jesús gozo escuchar el arrepentimiento sincero del buen ladrón que viene de su fe, expresado como nadie lo había hecho en Israel, esta diciendo el buen ladrón;… ¡Señor! ¡Tu eres Dios y yo creo en ti! Lo que tú dispongas para mi salvación es lo que mas deseo de tu voluntad...
El final de la pasión de Jesús se avecina y con ella su triunfo. Para que nunca lo olvidemos y sea siempre el punto de arranque en nuestro obrar, al decirnos;…”Tengo Sed”… Jesús dice tener sed, ¡Sí! Pero del amor de las almas, un merecimiento que no merecemos, y por ello habrá de luchar para ser dignos de Él. Ha llegado el momento de su partida al Padre y nuestro entendimiento comprende que Jesús realiza un repaso de su misión, pasando por su mente las profecías, la ley, su doctrina y todas sus enseñanzas, ve que todo ha sido realizado y depositando su confianza en Dios su Padre, dice;…”Todo esta cumplido”…Significan sus palabras;… ¡Padre Mío! He obedecido y terminado tu deseo, he redimido a las almas como tu lo has deseado…Mas luego viene la soledad en Jesús, pues siente el alejamiento de su Padre, por ello clama;…” ¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué me has abandonado?”…Pero Dios jamás se alejo de su divino Hijo, siempre fue en Él. Luego nos dice el evangelista;…”Eclipsándose el sol; y el velo de templo se rasgó por el medio y Jesús clamó con gran voz;…”Padre, en tus manos entrego mí espíritu”…Cerrando nuestros ojos digamos de corazón; ¡Ten misericordia de mí! Jesús ha llegado al punto final de su vida terrena, Cristo Victorioso, la naturaleza y el Universo claman y se han dejado sentir.
La obstinación de los escribas, ancianos y sacerdotes del templo no descanso contra Jesús después de su muerte. Siguen acumulando agravios contra Cristo en su sepultura, como en vida lo hicieron, así fue también después de su muerte. Ante Pilatos justifican su conducta, so pretexto de religión y santidad, insisten en que sea sepultado el mismo viernes día de su muerte, pues el sábado era el día grande de la pascua judía y no convenía que la gente viera los cadáveres, se contaminaría su vista, la realidad era el miedo de que la gente al ver los cuerpos harían comentarios que afectarían los intereses del sanedrín, ocasión para hablar de Jesús, mucha gente del pueblo esta compungida y mas al escuchar al Centurión y sus soldados decir de Jesús, ser un hombre justo e Hijo de Dios, por eso al sepultarlo seria olvidado. Pilatos ordeno lo que era regla en los romanos y fueron con los crucificados, a los que estaban con Él les quebraron los huesos, viendo a Jesús fallecido, uno de los soldados con lanza en ristre se fue contra el cuerpo muerto del Señor;…”Abrióle con una lanza el costado derecho”…Fue revelado a Santa Brígida haberle atravesado hasta el corazón. Dice Santo Tomás;…”Pudiendo salvar, uno y mil mundos con una sola gota de su sangre, Jesús prefirió darnos su vida entera de santidad, su Pasión y muerte, de insuperable amargura, y quiso con la lanzada ser dador hasta de la gotas de su Sangre que le quedaban después de muerto”…Nos quedamos con este pensamiento para el viernes Santo; Nuestros pecados han atravesado su piadoso y misericordioso corazón estando vivo, y el soldado de la lanza lo hizo estando muerto;…”Y al instante salió sangre y agua”…
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