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El caso del joven estudiante Javier Piña Zavala, es para abogados un acto de justicia, y así existen muchos que se deben atender en las Penitenciarías de Baja California.
Gracias a sus familiares y compañeros del Instituto Tecnológico de Tijuana –a los que se sumaron estudiantes de otras instituciones-- que exigieron públicamente su liberación por considerarlo inocente fue que atrajo la atención de los medios de comunicación, de autoridades judiciales y de legisladores federales.
Eso fue lo que generó que su caso se analizara jurídicamente a detalle y en días pasados saliera en libertad.
El estudiante ingresó a la Penitenciaría de La Mesa el 21 de julio de 2009, luego de la muerte de un sujeto que atacó a su padre y luego a él. Cuando Javier trató de defender a su progenitor, hirió al otro joven con la misma arma con la que éste pretendía hacerle daño. Al fallecimiento de éste, fue juzgado por la justicia hasta que la semana pasada le dictaran libertad.
Después de ocho meses de prisión, Javier Piña Zavala, ya en libertad, desconoce si continuará viviendo en la ciudad. Admite que teme represalias por la muerte del joven que atacó a su padre y a él, y dice que se siente feliz por haber recuperado su libertad, pero no tranquilo.
Recuerda los días hostiles que vivió en la Penitenciaría de La Mesa, donde lo más difícil fue aceptar que sus padres tuvieran que estar en un lugar como ese, aunque fuera por unas horas y para visitarlo. Siente mucha felicidad de salir del penal donde estuvo ocho meses.
Convivió con reos que hacían propio su caso, le decían que eran consciente de que ellos estaban ahí porque delinquieron y eran culpables de un delito, pero que no les gustaría que alguno de sus familiares estuvieran en la cárcel por defenderse, como él, Javier.