¿Dónde estoy?
Edición jueves, 11 de marzo de 2010

DesafÍo

Por
RAFAEL LORET DE MOLA
jueves, 11 de marzo de 2010
Se publicó en: Edición impresa
*Con bandera ajena

*De los tránsfugas

*Salto sin retorno

El revoltijo es impresionante. Los antiguos priístas se cubren con las coaliciones y desde éstas pretenden ejercer venganza guiados por el rencor. Los antiguos opositores renuncian a sus militancias, asfixiados por la impudicia evidente. Uno que otro gobernador, bajo el agua, apoya al adversario para amarrar con ello el sustento de la impunidad. Y el “primer mandatario”, sacudido por sus propios temores, fragua la segunda alternancia siguiendo el instructivo que le legó Ernesto Zedillo, esto es mientras resuelve quien será el candidato de su partido destinado a morder el polvo.

Queda claro, además, que a panistas y perredistas no les alcanza, ni siquiera uniéndose, para remontar por sí solos las cuestas electorales. La prueba de ello estriba en la mayor parte de las coaliciones suscritas en las que, lastimosamente, se optó por apoyar a conocidos ex priístas afrentados por los cacicazgos estatales prohijados por un priísmo ramplón; en otros casos, como en Hidalgo, los postulantes sin cohesión ideológica provienen de las heredades de algunos ex presidentes, como los Fox, empeñados en mantener férula, influencia y perspectiva a costa de erosionar lealtades elementales. Por algo, claro, Manuel Espino demanda “volver a empezar” como si fuera moral para el PAN tirar a la basura dos sexenios completos, doce años, y pretender con ello seguir manipulando al colectivo.

La única fidelidad de la moderna clase política es la de cada quien hacia sí mismo. Sin partidismos ni conciencias, mucho menos autocríticas, con la pretensión de publicitarse como poco menos que redentores y salvaguardas de una patria atenaceada por la corrupción, la ineficacia y la violencia sorda. ¿Cómo no los habíamos descubierto antes? De haberlo hecho quizá no estaríamos anclados por la demagogia infecunda y la manipulación en ascenso. ¿Por qué esperaron hasta ahora para ser todo virtudes cuando formaron parte de los gobiernos rebosantes de defectos, fallas y engaños? Esta, me dicen, es una interrogante perniciosa y hasta perversa. Lo que sea pero no se atreven a responderla los destinatarios siempre insolentes y prejuiciosos en ausencia de argumentos.

Es probable que el indecoro de las coaliciones amorfas eleve la competitividad del PAN y el PRD en regiones dominados por el PRI y en donde, curiosamente, también fue derrotada esta causa en los comicios federales de 2000 y 2006. ¿Cómo es que los cacicazgos sólo funcionan cuando se trata de asegurar los propios feudos y no frente a la perspectiva nacional? Tal exhibe la concatenación de egoísmos como fundamento de la nueva plataforma política sectaria. Por ello, naturalmente, son posibles las fusiones del agua y el aceite contra las reglas químicas.

Y es evidente que el PRI no percibió cuanto daño podría causarle la soberbia de los gobernadores-caciques, por ejemplo los de Oaxaca y Sinaloa entre otros, a quienes la dirigencia partidista encomendó el curso de las elecciones a cambio de permitirles señalar al candidato más afín a ellos sin que siquiera se diera el menor consenso entre la militancia. Esto es, al beneficiarse a los mandatarios se condenó a las bases y a cuantos comenzaban a consolidar liderazgos naturales sin más padrinos que sus buenas actuaciones... aunque luego, por supuesto, buscaran cobijos.

En Oaxaca, el diputado Eviel Pérez Magaña parece y es un clon de Ulises Ruiz hasta por su modo de andar, hablar y hacer. Crecido a imagen y semejanza de su progenitor político, el aspirante aspira, y esto lo saben hasta las piedras, a extender las líneas caciquiles engendradas en el ex gobernador José Murat, a quien jamás se indagó por sospechosa intervención en el entramado de Lomas Taurinas en 1994. Atenidos a los trabajos sucios del sistema –lo mismo en cuanto al crimen contra Colosio que respecto a la torpe represión contra maestros y miembros de la APPO a quienes no se ofreció salida alguna-, los mandamases oaxaqueños se cubren unos a otros las espaldas escondiendo las manos sucias en los bolsillos de sus sucesores.

Y en Sinaloa, el actual gobernador, Jesús Aguilar Padilla, hasta festina la posible renuncia del senador Mario López Valdés (Malova) al PRI, por efecto de la imposición del ex alcalde de Culiacán, Jesús Vizcarra Calderón, como candidato priísta a la gubernatura y confirmación evidente del éxito de la narcopolítica anclada a los movimientos y operaciones de los “capos” que marchan desde aquí a la conquista de territorios y rutas a lo largo del país. Por cierto, si de complicidades hablamos, ninguna indagatoria se ha realizado para establecer las infiltraciones, por parte de las mafias, de los ex gobernadores Leopoldo Sánchez Celis, Antonio Toledo Corro y Juan S. Millán y del testaferro Aguilar Padilla. Bastaría dirimir las historias de los mencionados para encontrarle la cuadratura al círculo.

Por supuesto, Eviel, en Oaxaca, no tiene los alcances de Gabino Cué, ni Vizcarra, en Sinaloa, cuenta con la autoridad moral de Malova con todo y los defectos, humano al fin, de éste. Por eso, el PRI se equivocó y erosiona la ruta hacia la pretendida reconquista de la Primera Magistratura.

Debate

Si se cree en las encuestas –este columnista, ya lo ha dicho, ha desconfiado de ellas siempre-, el PRI, pese a las coaliciones, arrancará con ventaja en las doce entidades donde se renovarán gubernaturas. Más allá de éstas se percibe que, cuando menos, estará en riesgo en Oaxaca, Durango, Puebla y posiblemente Zacatecas, dominio éste de un PRD ahora fraccionado, y Chihuahua, aun cuando las culpas sobre el incremento de la violencia se dividen, por partes iguales, entre el gobierno federal panista y el estatal priísta.

En Veracruz, los elbistas de Miguel Ángel Yunes, no parecen suficientes para rebasar los controles de Fidel Herrera y de quien es su candidato, el priísta Javier Duarte de Ochoa. Yunes, incapaz de aglutinar, se quedó solo con la bandera de un panismo convenenciero y torpe del que ya salió el emblemático Gerardo Buganza, quien disputó la gubernatura hace seis años con mucho ruido; para su desgracia, tercia Dante Delgado y su coalición PRD-PT-Convergencia por lo que la maniobra a favor de Yunes parece colapsada desde su origen mismo. Salvo, claro, que el poder presidencial, con los viejos moldes autoritarios, pretenda meter las manos al estilo del 2006, esto es con la sofisticada alquimia cibernética.

Desde luego, el dirigente nacional panista, el monaguillo César Nava, ex secretario particular de Calderón, no tiene manera de justificar tales reacomodos, aun cuando insista en su discurso contra los cacicazgos estatales, porque contrarían el espíritu mismo de los fundadores e iconos del panismo tradicional. Ha perdido toda coherencia asfixiado por el virus del oportunismo barato cuyas facturas, ténganlo por seguro, serán muy altas y pagaderas a la vista del 2012.

Otro caso es el de Hidalgo en donde la coalición nació resquebrajada por la intervención del antiguo y deplorable alquimista priísta, José Guadarrama Márquez, convertido ahora en perredista reclamador al considerar que se le hizo a un lado para privilegiar a la muy foxista señora Xóchitl Gálvez quien se dice desprendida de la heredad de San Cristóbal siquiera mientras pasa el temporal.

(Recuerdo a Guadarrama cuando, en 1990 y en calidad de delegado del PRI, fraguó en Yucatán una parodia para exaltar el cacicazgo cerverista. No lo logró –porque el PAN ganó la alcaldía de Mérida-, pero no dejó de maniobrar hasta endosarle la culpa del fracaso priísta al gobernador Víctor Manzanilla cuya cabeza rodó en cuanto el entonces presidente Salinas recibió el tergiversado reporte de Guadarrama. Los ciclos no modifican los enlaces soterrados ni las grandes complicidades).

Ante perspectiva así, ¿cuál partido está libre de culpa?

El Reto

La perspectiva política, desde luego, está rebosante de tránsfugas y de políticos que niegan banderas y partidos en cuanto sus propias maquinaciones los demandan. Es un indecoro, sin duda, que el PRD acabe por postular a entenados de sus adversarios históricos –Salinas, por ejemplo-, y que el PAN no tenga empacho en acompañar al partido que niega legitimidad al titular del Ejecutivo federal, panista de cepa, con tal de no ser arrinconado por el PRI como consecuencia de su pobre evolución política a pesar de ocupar la Primera Magistratura del país.

¿Y qué pensar de la alianza PRI-PAN suscrita en el Estado de México, en el sentido de no formar coaliciones despejando la ruta despejada para el mediático Peña Nieto?¿No es ésta una prueba de que, desde la cúpula presidencial, se aboga por la segunda alternancia?

Los revoltijos son tan inmensos que, la verdad, ya no sabemos en donde encontrar a la política. Ni mucho menos el punto exacto para analizarla. Podríamos, eso sí, adelantar una explicación: todos estos vericuetos tienden a confirmar que lo faccioso se ha impuesto al colectivo de la misma manera en que la demagogia substituye, desde la entronización del foxismo, a la democracia.

¿Cuánto es culpa de la corrupción pública y cuánto de la negligencia ciudadana? Abundaremos.

La Anécdota

Durante la hegemonía priísta, Carlos Cantú Rosas, a la sazón presidente nacional del PARM, solía repetir:

--Es lógico que, desde el PRI, salten a la oposición quienes se cansan de las imposiciones y de ser usados. Lo que es inadmisible es ir al PRI desde la oposición.

En la perspectiva actual, los galimatías se extienden porque, sencillamente, nadie está en su sitio ni defiende la coherencia. Por ello, la ausencia de liderazgos naturales, por ejemplo, habilita a los sin partido como opciones a futuro: es esta la razón por la cual destaca la figura del ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, cuya única virtud es haber hecho un buen trabajo en la casa de estudios que estuvo a su cargo. Pero, ¿conoce la geopolítica nacional? Abundaremos.

E-Mail: rafloret@hotmail.com

Etiquetas: desafio ,
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