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Presidentes de América Latina y Europa, que realizaron ayer en Lima la V Cumbre, resolvieron adoptar “medidas inmediatas” para enfrentar la crisis alimentaria internacional y sus efectos en la región.
En la Declaración de Lima, documento final del cónclave birregional, los gobernantes señalaron la urgente necesidad de asistir “a los países más vulnerables y las poblaciones
afectadas por los altos precios de los alimentos”.
El tema de la crisis alimentaria estaba ausente de la agenda de la cumbre, que tuvo como principales asuntos “Pobreza, desigualdad e inclusión” y “Desarrollo sostenible: medio ambiente y energía”, pero los mandatarios resolvieron abordarlo por su notable vigencia.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el alza intensa y persistente de los precios internacionales de los alimentos castiga “con especial dureza” a los sectores más pobres de América Latina y el Caribe.
En este sentido, el presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa dijo que no se debe perder tiempo si se quiere abatir la pobreza y desigualdad social que hay en América Latina, y dejó en claro que su gobierno está enfrentando a fondo los problemas y rezagos.
Ante la crisis alimentaria es necesario fortalecer las capacidades agrícolas de los países y el desarrollo rural, pues es la única forma de encarar la creciente demanda de alimentos. Lo cual depende de la decidida voluntad de los gobiernos de Latino América y el Caribe para hacer frente a esta crisis y evitar se agrave el problema de la falta de alimentos.