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Edición sábado, 17 de noviembre de 2007

La revolución se hace con hombres, haya o no dinero y bomba

sábado, 17 de noviembre de 2007

Se publicó en: Edición impresa
En algún lugar de Sudamérica debe vivir un peruano memorioso que aún recuerde qué fue el APRA y quién fue Víctor Raúl Haya de la Torre. Fueron, para acortar la explicación, algunos de los antecedentes de Hugo Chávez y de su “revolución bolivariana”.

Tampoco significaron nada: adquirieron un renombre pasajero como “salvadores de América Latina” y desaparecieron en la noche, igual que le pasará ahora al pequeño mono antropomorfo ése de Venezuela, que ahora despierta esperanzas entre otros como él y algunos monos de cilindro.

Una lista de ellos incluiría a Daniel Ortega, de Nicaragua; a Fidel Castro, de Cuba, a quien el periodista Julián Expósito llama “Esteban Dido” o “El Coma Andante”; el general Manuel Noriega, de Nicaragua; Evo Morales, presidente de Bolivia y líder de los productores de coca; más otros cuantos y, para cerrar la hilera, Andrés López, excandidato a la presidencia de México.

¿Qué quieren?

Que se acaben las influencias “reaccionarias y burguesas”, y que en su lugar se les reconozca a ellos como dueños del dinero y de la fuerza política.

Claro que no irán a ningún lado: se los impiden su absoluta inutilidad, su costumbre de soñar despiertos, y la facilidad con que los suben a las “sillas voladoras”.

El que destaca, entre ellos, es el venezolano Hugo Chávez. No tiene más capacidades ni mejores perspectivas, pero se apropió de la gran fortuna, en dólares, que produce el petróleo en su país. En 2002 pudo controlar un golpe de estado… con otro golpe de estado, que lo convirtió en propietario único de Venezuela y en Santa Clos de todos los atarantados “de izquierda” que pululan por América Latina.

Hace unos días dijo, en Francia, que su país hizo ya arreglos para “generar energía atómica con fines pacíficos”. Quizá trató de dar la impresión de que “sus” dólares lo harían dueño de la bomba atómica, pero en el bando de los que él imagina sus enemigos no hay nadie que se lo crea; en el de sus “amigos” hacen como que sí… y extienden la mano.

En México, por lo pronto, ya consiguió inyectarle alguna energía a la campaña de Andrés López, que se juntó con el perredista Ricardo Monreal para ir a la PGR a proponer que se le haga un “juicio político” al expresidente Vicente Fox Quesada, ahora porque también resulta culpable de las inundaciones de Tabasco.

En la parte final de su demanda Monreal y López acusan al presidente Felipe Calderón y a los expresidentes de México Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.

Muy bien hecha la acusación, pero sería mejor que no volviera a mencionarlos juntos: el doctor Zedillo es digno del respeto de todos los mexicanos, y muchos de nosotros aún lo respetamos.

eteissier@stx.rr.com

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