CRESPONES NEGROS.
Dedico esta pequeña tarea a mi sobrino y ahijado, el profesor Alfredo Galindo Teissier, fallecido la semana pasada en Saltillo y a una edad en que tenía mucho que dar a su profesión y a la sociedad en que vivió.
Nacido, criado y desarrollado en una familia de maestros, Alfredo nunca sintió la tentación de apartarse de lo que era su vocación, más aun que su profesión.
Relacionado siempre, en el trabajo y en la casa, con profesores y alumnos, no vivió para nada diferente de su familia y su vocación. Estimado y respetado por quienes lo rodearon, fue siempre juicioso, prudente, ayudador
Descanse en paz.
Y para entrar al tema...
No cabe duda de que la práctica hace al maestro... pero tampoco de que la falta de ella reafirma la condición de analfabeto, en esa materia, del que se niega a pisar el salón de clase. Para los efectos de este apunte, esa sesgada alusión se refiere al PRD y a la mayor parte del decreciente número de sus militantes.
¿Qué le sucede al perredismo? No mucho, y tampoco muy especial: le pasa que es un partido en el que han ingresado los izquierdistas que no saben de política, y de allí se derivan todo el resto de las consecuencias.
Por ejemplo, ¿qué necesidad tenían los amarillos de seguir a Andrés López, que alguna vez fue su candidato a la presidencia, en la aventura estólida, falta de razón y de sentido, de hacer todo un triquitraque para impedir que el Presidente de la República suba a la tribuna de la Cámara de Diputados? El alegato inicial, totalmente falso y jalado de los cabellos, fue que se pretendía “acabar con el rito faraónico” que fabricaron los priístas y que nunca se volvió a ver en el sexenio pasado.
Y entonces, si la pompa imperial ya no existe, ¿para qué hacer toda esa faramalla? No. La razón verdadera era insistir, una vez más, en que Andrés López es el “presidente legítimo”, aunque eso ya no se lo crea ni su familia. A este respecto, las estadísticas son claras: en julio del año pasado, Andrés López sólo tenía medio millón de votos menos que Felipe Calderón. Actualmente, la diferencia entre los dos es no del medio por ciento que fue, sino de un porcentaje que se escribe ya con dos dígitos, y que numéricamente significa muchos millones de sufragios.
¿No le dirá nada a Andrés López el hecho de que la diferencia que había entre él y su contrincante haya pasado, de la mitad de un punto porcentual, a diez o quince o veinte veces más? Algo debería significarle, porque esos millones de mexicanos que votaron contra Felipe Calderón pero que ahora están de acuerdo con lo que hace como presidente, estuvieron hace un año y meses en duda, indecisos... y han decidido volverles la espalda al PRD y a él, y pasarse al bando contrario.
¿Aun duda? ¿Se imagina que las encuestas han sido manipuladas, o que los mexicanos que votaron amarillo y cambiaron de color han sido en alguna forma comprados, coaccionados o ilícitamente convencidos? No sería raro que lo imaginara un hombre que en todos los lados mira “complós”;. pero no es una encuesta, sino media docena de ellas, y hay algunas, (por ejemplo la de Consulta Mitofsky), que tienen prestigio sólido y buena fama. Además, la pregunta elemental: ¿con qué se iba a comprar, sigilosamente, sin que se supiera, a millones de mexicanos?
Y una tercera: ¿cómo, en una época en que los gastos oficiales son del dominio público y se investigan sin trabas, pudo habérseles pagado a millones sin que se supiera?
Lo que Andrés López y los pocos que le siguen no quieren ver es que Felipe Calderón convence a los mexicanos como presidente, más de lo que pudo convencerlos como candidato.
Y si su adversario del año pasado continúa siendo igual, pero ahora merece la aprobación de más mexicanos, ¿no significa eso, con todas sus letras, que Calderón estaba en lo justo y Andrés López en el error?
Y si la verdad es tan sencilla, tan simple, tan fácil de admitir como eso, ¿no tendrá la verdad el significado de que, si el presidente y López continúan en las posiciones que han asumido, el desenlace de esa pugna no puede ser otro que el debilitamiento y el derrumbe del PRD, y que Andrés López quede sepultado bajo los escombros de un partido que pudo haber representado a la izquierda mexicana en la política del país?
eteissier@stx.rr.com