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Edición sábado, 26 de mayo de 2007

Acrópolis

Rescoldos de Yucatán

Por
Salvador Flores Llamas
sábado, 26 de mayo de 2007
Se publicó en: Edición impresa
Nadie culpaba a Manuel Espino de la derrota del PAN en Yucatán, cuando él mismo se delató al acusar al jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño de haber enviado operadores sin coordinarse con el PAN. Al parecer quiso lavar su responsabilidad para que no lo abucheen en la asamblea nacional, a celebrarse el 2 de junio en León.

Si hay responsables que los hay son el gobernador Patricio Patrón y él, pues la derrota no fue producto de generación espontánea. Patricio, porque toda elección es un referéndum sobre la gestión de un gobierno, y en el del domingo Patrón Laviada resultó reprobado.

El jefe nacional lo es, pues desatendió la campaña, tal vez porque Xavier Abreu no era su candidato o por su costumbre de huir en horas difíciles del PAN, o por ambos flancos. Hasta escapista le llaman.

No hay duda que Ana Rosa Payán era la candidata de Espino. Y al perder ella la postulación, él dejó de apoyar la campaña de Abreu Sierra, cual correspondía, máxime que eran la primera elección del sexenio y la primera gubernatura en juego del sexenio.

La abandonó para promoverse al liderato de la Organización Democristiana de América y al ex presidente Fox al internacional de la Democracia Cristiana.

Esto no extraña, pues había abandonado prácticamente la campaña presidencial de Felipe Calderón, y dejó a éste colgado de la brocha con el lío postelectoral para irse de peregrino a Santiago de Compostela.

Apenas reconocido el triunfo del PRI, sus allegados propalaron la especie que había habido una concertacesión PRILos Pinos. Mas no cuajó por la contundencia de aquél.

Entonces él saltó al ring a defenderse, pero todo indica que él mismo cerró su ciclo en la jefatura albiazul; por lo que debe agradecer a Calderón que no violentó los hechos para reemplazarlo, sino prefirió esperar la elección democrática de marzo.

El culpar a Mouriño es culpar al Presidente, por la cercanía que éste dispensa a Juan Camilo. Pero a Espino no le importó dar pábulo a críticas y a que PRI y PRD, ni tardos ni perezosos, demandaran a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales investigar a Mouriño y Calderón por posible desliz de ese tipo; lo que además de deslealtad es traición al Jefe del Ejecutivo y a su partido mismo.

Aún más, Espino dijo carecer de elementos para acusar a cercanos al mandatario de boicotear la sesión del Consejo Nacional del sábado 19, que discutiría su propuesta sobre reformas a la elección de candidatos del PAN. Mas la simple insinuación sospechosa implicó una acusación.

Estos obuses son unos más de los que el jerarca ha lanzado a Felipe sin el respeto que debe a quien su partido (muy a su pesar, por lo visto) llevó a dirigir al país, y sin el recato que cualquier líder político observa.

Se ve que lo que menos le importa es el PAN sino defenderse como sea, desesperado al no salirle sus cálculos. El refrán popular es muy claro: "el que tiene tienda, que la atienda, si no que la venda".

Los espinistas corren la versión otro afán justificatorio de que el resultado yucateco facilitará la relación de CalderónPRI, y el Presidente, perdiendo, ganó.

Más que sofisma es una tontería, pues aquí y en China no hay como la victoria y los fracasos son un lastre, y con tanto chisme y traición Espino debilita al Presidente ante México y los opositores.

Sin duda que con un partido victorioso Calderón podría negociar en mejor posición con los priístas, que ahora encarecerán su respaldo, ya que no son almas caritativas sino políticos avispados, a los que hasta truhanes han llamado sus enemigos, y quizá no sin razón.

También a tres diputados federales del PRD les afectó Yucatán, tal vez porque su partido apenas obtuvo el 2.4% de votos, pese a que AMLO fue a reforzar cuatro veces la campaña y a que él logró 15.86% el 2 de julio; lo que implica una auténtica debacle para el sol azteca y el Peje.

Victorio Montalvo, Isidro Pedroza y Martín Cepeda se negaron a entregar sus vasos de licor a las azafatas del vuelo 606 de Mexicana de Aviación de Mérida al DF. Al explicarles que el reglamento prohíbe subir bebidas etílicas al avión, esgrimieron su fuero, ofendieron a la tripulación y soltaron su perorata:

"No tenemos porqué entregar los vasos ni porqué bajarnos; somos diputados federales y exigimos respeto", como si tripulación y pasajeros no lo merecieran de ellos. Encrespada, la gente gritó"Bájense, dipunacos, fuera del avión, dejarían de ser perredistas".

Como no hacían caso de las justas reclamaciones, el capitán de la nave para guardar el orden y la seguridad del pasaje llamó a la Policía Federal Preventiva; los diputados de inmediato le restregaron su fuero, y hasta hora y media después aceptaron bajar del avión sin importarles el retraso y las molestias que inflingieron a los demás viajeros.

­Esos son los servidores de la nación, que tan caros nos salen!

Esto recalca la necesidad de que la Suprema Corte clarifique que el fuero sólo ampara a los legisladores por sus dichos en el cumplimiento de su función, no para escandalizar o cometer delitos y faltas a la ley.

Como la diputada Adriana Díaz Contreras (también del PRD) que quería encadenarse a las rejas de la casa presidencial de Los Pinos. Cuando miembros del Estado Mayor Presidencial la invitaron a irse, esgrimió su fuero, los insultó y se negó a desistir, por lo que fue retirada a la fuerza.

Luego acusó con mentiras al EMP de golpes y atropellos ante el Ministerio Público, lo que en sí es un delito; pero hasta disculpas exigió.

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