George W. Bush es un hombre que, según ha dicho públicamente, habla con inusual frecuencia con Dios el de los cristianos protestantes, desde luego.
Don W., quien como sabríase es el Presidente de Estados Unidos, le ha dicho a sus gobernados y al mundo entero que su Dios le ha indicado hacer la guerra a los terroristas.
En esa misma vena de informarle al mundo los musulmanes incluidos, obviamente acerca de sus diálogos con Dios, éste le ha urgido combatir a los enemigos concretos siguientes:
1). Aquellos que practican el terrorismo en nombre de la religión y que en aras de sus ideas religiosas han atentado contra torres gemelas y el metro en Madrid y Londres.
2). Aquellos terroristas que ejercen su quehacer en nombre de un dios, sea éste Alá o su profeta, Mahoma o Adonái, como llamaban los antiguos hebreos a su divinidad.
3). Aquellos que se oponen a los designios del Cid Campeador designado por Dios para combatir al terrorismo y, por inferencia, a quienes tienen otras creencias religiosas.
II
La revelación no puede ser calificada de otro modo del señor Bush ocurrió, convenientemente, poco después del colapso de las torres del World Trade Center de Nueva York.
Como secuela de la revelación, el señor Bush ordenó la invasión de Afganistán y el derrocamiento del gobierno local, en pos de la muerte fallida, sábese de Osama bin Laden.
Don Osama, como también sábese, es la proverbial oveja negra de una pudientísima familia de Arabia Saudita que es socia en las empresas petroleras de los Bush.
Ocupado Afganistán y derrocado el régimen talibán, don W. aprovechó la oportunidad para invadir Irak y hacer caer a Sadam Husein. Las razones de esa acción no fueron exiguas:
Una, que Dios le había informado que el señor Sadam encarnaba al mal mismo y que, animado de esa maldad, iba a usar armas de destrucción masiva contra EU.
Y otra, que Dios le había exhortado a invadir y ocupar Irak, derrotar al señor Sadam, instalar un gobierno títere y lacayo y apoderarse del petróleo iraquí.
III
Don W. pensó que como la guisa de sus diálogos con Dios le daban según él resultado, volvió a usarla y, en su campaña para reelegirse, informó al electorado lo sigiente:
Primero: que Dios le había revelado que le ganaría a John Kerry, quien, siendo creyente católico, era seguidor de una divinidad que era la verdadera, sino satán disfrazado.
Segundo: que Dios le había anticipado que su victoria sobre don John sería clara, pues la ciudadanía de EU, siendo el pueblo escogido, no votaría por un enviado de satán.
Y tercero: que Dios había decidido que el señor Bush fuese reelegido para continuar la misión que le encomendó de realizar guerras preventivas contra el terrorismo.
Y para disipar dudas de los partidarios del señor Kerry, Pat Robertson, pastor ¿o pastoreador? protestante, díjole al mundo que Dios le había ratificado lo dicho a don W. Hace apenas un par de días, don Pat dijo que Dios le había dicho que para evitar una guerra con Venezuela, EU tendría que matar al presidente de ese país, Hugo Chávez.
Ante estos hechos (y con el mayor respeto a quienes nos leen), un leyente informado y libre pensante, dudaría de la salud mental de don W. y don Pat. Nosotros dudamos.
ffernandezp@prodigy.net.mx
Derrocamiento: echar por tierra, deshacer, derribar, arrojar a aguien del estado o fortuna que tiene.