“No, para que, siempre
son los mismos, de todos modos quien quede es lo mismo, todos roban, me queda
muy lejos, no he hecho el cambio de domicilio, soy de Sonora y mi credencial de
elector es de haya, no sé cual casilla me toca, hace mucho calor, está muy
fuerte el sol, no conozco a los candidatos, no sé por quién votar”.
Aunque no lo creas,
estas fueron en su mayoría las respuestas que me dieron aproximadamente 100
personas que tuve la oportunidad de entrevistar el día de hoy, mas menos. Solo
tres me mostraron el dedo con la tinta indeleble y diez de ellos me dijeron que
lo harían en el transcurso del día. ¿Por qué la gente no vota?, las respuestas
que les comparto al principio de la presente, son solo excusas, o el paro como
comúnmente se dice. Los que piensan así, se justifican de esa manera y cuando
se trata de ir más allá, de profundizar en la respuesta o bien, intentar
convencerles de que ejerzan el voto, entonces se genera una polémica
interesante. Es una manera de expresar nuestro rechazo, -decía uno- quiérase o
no les afecta a los partidos políticos, porque en función de los votos
captados es el billete que les da el gobierno federal, afirmaba otro. Que
entiendan que no los queremos, es lo mejor no ir a votar, para no seguirles el
juego. Más allá, de estas excusas, que seguramente dejan contento a aquel que
lo expresa; considero que la gente no vota por algo muy esencial, y ese algo es
LA RESPONSABILIDAD, entendiendo la responsabilidad como aquello, que guarda
relación con el asumir las consecuencias de nuestros actos realizados en forma
consciente e intencionada. Se trata pues de la escasez de uno de los valores
humanos más importantes, el que nace a partir de la capacidad humana para poder
optar entre diferentes opciones y actuar, haciendo uso de la libre voluntad,
aun cuando exista la necesidad de asumir todas aquellas consecuencias que de
estos actos se deriven. A parte de la falta de responsabilidad, es el miedo a
equivocarnos, el miedo a brindar el voto a la persona equivocada. La
responsabilidad no sólo tiene relación con las consecuencias de nuestros actos,
sino que también está asociada a los principios, a aquellos antecedentes a
partir de los cuales el hombre toma las motivaciones para ejercer la libre
voluntad y actúa. Por lo tanto, la responsabilidad está íntimamente ligada al
hábito familiar, a las costumbres en el seno del hogar, ahí es donde se forman
ciudadanos responsables, desde el momento en que nosotros como padres definimos
reglas claras para nuestros hijos y delegamos responsabilidades sobre los
quehaceres del hogar. Las personas responsables se diferencian de aquellas que
no lo son en que las primeras siempre toman en cuenta la intención de lo que
están haciendo y no cuestionan ni son limitadas por aquellas reglas que se les
imponen como básicas para cumplir sus objetivos. Por otra parte, una persona
que carece de responsabilidad será aquella que siempre busca y presenta excusas
para justificar aquello que no realizó, además de no mostrar un serio
compromiso ante determinados asuntos hasta asegurarse de que las cosas están
bien encaminadas. Es por esto que la responsabilidad, además de comportarse
como uno de los valores humanos por excelencia, es muy considerada, por
ejemplo, a la hora de buscar un empleo, ya que contratar a un sujeto que no es
capaz de asumir las consecuencias de sus actos y que no sea capaz de cumplir o
comprometerse no asegura en ningún caso el cumplimiento más básico de sus
tareas. Así es que, si usted no fue a votar, déjese de excusas y analice que
tan responsable es en su hogar, en su trabajo y realice un alto en su camino y
ponga orden en su vida, por que EL VOTO, MAS QUE UN DERECHO O UNA OBLIGACION, ES
SU RESPONSABILIDAD. Y haya votado o no, de todos modos habrá una consecuencia
que al final de cuentas tendremos que asumir. C. Jorge Padilla Abarca
Economista. Kenbet1@prodigy.net.mx