TIJUANA, Baja California.— Como en todos los eventos siempre existe un rostro amigable, y acorde con la calidez y entusiasmo que ha caracterizado a Baja California como buen anfitrión se encuentra “Cima”, un personaje sin igual convertido en la imagen oficial de la Olimpiada Nacional.
La mascota oficial del evento fue inmortalizada en un borrego cimarrón, especie característica de esta región del noroeste del país adoptado inclusive como el emblema académico y símbolo de identidad entre los habitantes y naturales de la península. Es por eso que de ahí se deriva su nombre.
Su carácter de guerrero y defensor de su territorio le da también un sello especial al amigo de los visitantes y de los deportistas que día a día durante casi todo un mes han dado su mejor esfuerzo en la lucha por el pódium y las medallas doradas.
En diversos escenarios y como fuente de ánimo para todos los atletas participantes, “Cima” ha estado presente, inspirando también al público con sus porras, integradas por padres y madres de familia, quienes sin importar donde jueguen sus hijos, ellos han salido a dar el todo por el todo con su apoyo.
Desde antes del inicio de la Olimpiada Nacional, inclusive cuando fueron inauguradas las instalaciones del Centro Operativo de la justa en la Ciudad Deportiva de Mexicali, pasando por los combates de boxeo y la actual fase del baloncesto “Cima” ha sido testigo del paso de los deportistas que sin lugar a dudas formarán parte de aquellos que representen a México en un futuro no muy lejano en competencias internacionales.
La presencia de las mascotas en Olimpiada Nacionales no es algo nuevo. En algunas ediciones como la de 2005, por ejemplo, en Quintana Roo estuvo presente “Ak”, cuyo nombre en maya es alusivo a la tortuga marina.
“Ak” fue la imagen del deporte en la Riviera Maya y desfiló como embajador incansable de la buena voluntad, la convivencia, la competitividad y el juego limpio entre niños y adolescentes que aún el día de hoy siguen contendiendo dentro de la máxima fiesta del deporte amateur en México, aunque en nuevas categorías.
Por su parte, en 2006, cuando la Ciudad de México fue sede de la propia Olimpiada Nacional, un ser alado descendió desde la columna situada en el Paseo de la Reforma para unificar a todos los estados del país y también ser la mascota del evento, como alusión al “Ángel de la Independencia”.
El año pasado, en 2008, Nuevo León también mostró su lado amable con su mascota felina, la cual sigue adornando las mantas y cartelones que los padres de familia y aficionados de las escuadras regias llevan consigo a todos los escenarios de la República Mexicana.
Es por ello que ahora que Cima recorre las duelas, cuadriláteros y rincones del Centro de Alto Rendimiento, muchos se identifican con él, lo saludan y le dan la bienvenida, tras haber llegado para quedarse.