¿Asalto o robo con violencia? A la acción
de un delincuente de llegar y quitarte tus pertenencias bajo la amenaza de algún
tipo de arma, popularmente se le conoce como asalto, legalmente para que se
tipifique el delito de asalto tiene que darse en despoblado. Cuando dicha acción
se lleva a cabo en la ciudad o en las tiendas de autoservicios, legalmente se
tipifica como robo con violencia, pero mas haya de las connotaciones legales,
lo que pretendo con la presente es intentar plasmar lo que viene después, sobre
todo, cuando el asalto se da en las tiendas de conveniencia o en las farmacias,
o en las tienditas de las esquinas. Ahí, en el boulevard Díaz Ordaz a la
altura de la Bentón, existen algunos negocios que son muy visitados por los
delincuentes, mas o menos de una a dos veces a la semana, quizás en alguna ocasión
hemos sido testigos de estas circunstancias por encontrarnos ahí, de compras o
degustando un rico y delicioso café Andatti. Aun que este lugar no es el único
favorito de los delincuentes, para el área del Mariano Matamoros, Beta,
Florido, etc. Esta la zona cero, o la zona de mayor incidencia en este delito.
Reportándose tan solo en esta zona alrededor de 300 casos por mes, lo que
constituye un verdadero reto para nuestras autoridades que en conjunto con la
Cámara de Comercio tratan de frenar este delito poniendo póster en las puertas
con el programa PONLE EL DEDO A LOS RATEROS. Por supuesto que este programa ha
dado resultados, muchos delincuentes han sido aprehendidos e identificados por
las cámaras de seguridad de los establecimientos, pero pareciera que es un
cuento de nunca acabar, aprehenden a 10 y llegan 40. El menoscabo económico a
veces es mínimo, ya que cada negocio tiene ciertas estrategias que evitan el
tener demasiado dinero en caja y además, en algunos casos son asegurados, por
lo que al final dichos montos son recuperados, aun que no en su totalidad ya
que la empresa que contrata este tipo de servicios tiene que pagar una prima
anual, así como el famoso deducible. El impacto psicológico es el que mayor daño
causa; por que después de ser amenazado con un arma de fuego y mas aun cuando
nos apuntan a la cabeza, ya nada es igual, el nerviosismo se combina con el
miedo y nuestros movimientos se hacen lentos y pesados, el tiempo pareciera que
se detuviera y todo a nuestro alrededor se obscurece, solo el arma y el
delincuente están en nuestras mentes y su maldito vocabulario, soez y grosero
aumentan nuestra ansiedad y explotan nuestros nervios. Y una vez que el
delincuente se retira, se entra en una crisis de nervios seguida por un
sentimiento de impotencia y de inseguridad tal, que no hay nada que nos vuelva
a tranquilizar. Y esa noche en casa, se esta con la disyuntiva de regresar al
día siguiente o de presentar la renuncia a la empresa y buscar otro empleo con
menor riesgo de ser asaltados. Sin embargo, al mismo tiempo sabemos que en
cualquier lugar nos puede ocurrir dichas eventualidades, no necesariamente en
nuestro centro de trabajo, muchas veces en la calle, en la calafia, etc. Nos
convertimos en víctimas de este delito. Y lo que debemos hacer al respecto, es
armarnos de valor y presentar una denuncia, confiar en nuestras autoridades y
darle el seguimiento adecuado al caso. El problema es que cuando decidimos
denunciar, a veces nos encontramos con personal corrupto o poco profesional, si
este es el caso debemos ir mas haya, investigar quien es el jefe inmediato y el
jefe del jefe si es necesario y presentar la queja correspondiente. O bien
dirigirnos a Sindicatura Municipal y solicitar la ayuda pertinente, así como
también a los Derechos Humanos de ser necesario. Si, ya se que es andar de
vuelta en vueltas y que a la mejor no tenemos tiempo para ello, pero que nos
hace menos daño, intentar hacer algo o quedarnos con la ofensa y con la secuela
psicológica que ello nos deja, al final, cada quien deberá tomar su decisión,
pero lo que si no se vale, es echarle la culpa al gobierno, a la policía o a
quien resulte responsable, cuando nosotros no hacemos nada, ni tenemos la
cultura de la denuncia. C. LIC. Jorge Padilla Abarca Economista y abogado
litigante Kenbet1@prodigy.net.mx