Consagrado en la
constitución, como mandato supremo para nuestros gobernantes, toda persona
tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil, toda familia tiene derecho a
disfrutar de vivienda digna y decorosa y ordena la creación de empleos y
salarios mínimos suficientes para satisfacer las necesidades normales de un
jefe de familia en el orden material, social y cultural y proveer la educación
obligatoria de sus hijos, es decir, preescolar, primaria y secundaria.
Claro, así lo
ordena nuestra Constitución, nuestra ley suprema, pero que tan lejos estamos de
este mandato, muy lejos diría yo. Apenas hace algunos ayeres, un candidato prometía
ser el presidente del empleo y actualmente no ha generado esos millones de
empleos que tanto prometía.
Y ahora con la
crisis, que ya paso lo peor, en lugar de crear empleos se perdieron miles de
ellos y nuestro Estado de Baja California, que siempre ha sido un orgullo de
nuestros gobernantes por la enorme cantidad de empleos que se generan se ha ido
a la baja, aun cuando se han generado nuevos empleos no les llegan al
comparativo contra el año anterior. La generación de empleos es mínima y además están muy mal retribuidos, nada que ver con el
mandato supremo expuesto en el primer párrafo de la presente.
El trabajo es un
derecho constitucional, un derecho social, necesario y vital, que nos hace
sentir bien y que nos permite proveer de bienes materiales y de consumo a
nuestros seres queridos, aun cuando a veces se cae en la monotonía y se le
pierde ese valor tanto emocional como material. Despertar y tener a donde ir,
es en verdad agradable.
Caso contrario
cuando pierdes tu empleo, de pronto te das cuenta que le dedicaste a esa
empresa mas de diez años, pusiste tu mejor esfuerzo, contribuiste a hacerla mas
fuerte, mas competitiva y hasta propusiste tus ideas para lograr una mejora
continua, soportaste incluso el perder algunas de tus prestaciones, por que con
el con que de la crisis, algunas empresa tomaron medidas muy drásticas, como
liquidar el fondo de ahorro en el mes de marzo, sin la aportación empresarial,
por supuesto, suspender los bonos de
despensas, despedir a empleados con
mayor antigüedad y mayor sueldo y reemplazarlo con empleados con un sueldo mucho
menor.
De esta manera
están afrontando la crisis, sangrando al
trabajador sin el menor rubor en sus rostros. Por que la utilidad neta de la
empresa, no puede tener ni siquiera un estancamiento, mucho menos puede ser
menor a lo que se genero el año pasado. Los inversionistas, los socios, no lo
van a tolerar, además, crisis no es igual a desastre económico, mas bien es
igual a oportunidad. Si, oportunidad de recortar las ya de por si raquíticas
prestaciones del trabajador, sin que este oponga la mas mínima resistencia, ya
que por un lado piensa que esta apoyando a su empresa en esta etapa de crisis y
por otro lado tiene el temor de que si dice algo se puede quedar sin empleo.
El trabajo es un
derecho y un deber sociales, así lo manifiesta el articulo 3ero. De La Ley Federal Del
Trabajo. no es un articulo de comercio, exige respeto para las libertades y
dignidad de quien lo presta y debe efectuarse en condiciones que aseguren la vida,
la salud y un nivel económico decoroso para el trabajador y su familia, el
trabajo pues debe dignificar al trabajador, sin embargo, a la fecha, no se
encuentra garantizado realmente el trabajo como un derecho social de la
persona.
Para ello, hace
falta que nos llegue la justicia social y aun cuando la ley federal del trabajo
en su espíritu puro pretenda lograr la justicia social, aun al día de hoy tan
solo es un sueño, una meta que quizás, tarde o temprano habrá de llegar.
Lic. Jorge
Padilla Abarca
Economista y
abogado litigante
Correo electrónico:
Kenbet1@prodigy.net.mx