JEOLLABUK DO, Corea del Sur, 10 de abril de 2009.— Recorrer las calles de esta ciudad es algo llamativo. A pesar de no ser una gran urbe como la capital, Seul, en esta comunidad nutrida por la presencia estudiantil y la vida académica, existen muchos rincones que encierran algo en especial.
Un ejemplo son las academias de Taekwondo que aquí existen y que no solo son escuelas en el sentido estricto o comercial.
Los maestros son hombres de vocación y al cuidado no únicamente de niños, sino de las nuevas generaciones de deportistas, académicos, profesionales y ciudadanos.
El amor por sus padres, la comunidad a la que pertenecen y su país son solo algunos de los preceptos y valores que se imparten en el Doyan o “lugar en el que se cultivan la mente, el cuerpo y el espíritu”.
No importa la edad que tengan, ni la estatura, ni el hecho de que cuenten o no con un uniforme, en el caso de los principiantes.
Lo importante es el deseo y los niños coreanos que entrenan en una de las academias de iniciación promovidas por instituciones como la Universidad Yong In son un verdadero ejemplo.
Y es que aquí no solo se trata de un deporte, sino de todo un estilo de vida que puede llevar hasta el estudio de una profesión y la obtención de un titulo universitario para ejercer como especialista en el arte marcial de Corea que ha dado la vuelta al mundo y ha abrazado hasta la bandera olímpica.
Muchos de los entrenadores que imparten sus clases en estos escenarios cuentan con una vasta experiencia y credenciales tan importantes como el hecho de pertenecer a equipos nacionales de exhibición, formas o de combate.
En academias como la localizada en Jeollabuk Do, los niños desde temprana edad o fase escolar comienzan a familiarizarse con el lenguaje, el sistema y poco a poco van avanzando en el color y los grados de sus cinturones.
Cuando el maestro los llama, llega el momento de dejar los juguetes de lado, tomar el dovoc y uniformarse por completo. Aunque algunos de ellos tengan una corta edad, ya saben cómo hacer el nudo de su cinta y saludar a los visitantes, o cada vez que inicia una practica.
El manejo de las formas es uno de los elementos básicos, junto con el pateo a los palchaguis o paletas de entrenamiento.
Esa tierna edad les permite desarrollar un alto grado de flexibilidad en sus extremidades, al igual que grandes reflejos.
Mas que una disciplina que les de miedo al saber que podrán combatir, el Taekwondo para estos pequeños, se desarrolla dentro de un principio lúdico para poder perder cualquier miedo, pero bajo orden y cumplimiento constante. Así, la progresista Corea forma a sus nuevas generaciones.