La crisis, es igual a cero en el Ayuntamiento de Tijuana que preside Jorge Ramos Hernández.
Si usted es de los que a diario tienen que ir a verle la cara a los inservibles colaboradores del alcalde, ya se dio cuenta del exceso de personal que no hacen nada.
En los escalones de la puerta principal de palacio, hay más de cuatro policías, siempre leyendo los periódicos, o haciendo relaciones públicas. En la Presidencia Municipal, están otros cinco, amontonados todo el día de ociosos.
Para que tanto policía, si el señor Jorge Ramos trae su escolta personal, y no cumplen con ninguna función, bueno, la de “hacer bola”.
Secretarias que todo el día charlan, no hay trabajo, porque el señor presidente no asiste a su oficina, a donde acuden cientos de personas buscando plantearle sus problemas.
Jorge Ramos, tampoco programa audiencias públicas y poco se sabe de sus actividades.
Difícilmente se puede hablar con el en restaurantes o en los eventos donde se deje ver.
Y sus orejas, un sujeto de nombre Enrique Ramos, un tal Camacho y otro de nombre Sixto, son los que hacen quedar muy mal al alcalde. Son los hombres del mañana.