Termina el Super Bowl y los residentes del Estado del Gran Cañon, buscan ahora reconfortarse con la Serie del Caribe, celebrada a escasas millas de distancia de ciudades como Yuma o San Luis.
SAN LUIS, Arizona, 02 de Febrero de 2009. —La efervescencia en torno al Súper Tazón y el primer viaje de los Cardenales llegó a su fin, no así los deseos de seguir con la fiesta deportiva, ya que a menos de 70 millas de distancia, en el lado mexicano, se vive el ambiente de la Serie del Caribe.
En esta pequeña población, fronteriza con San Luis Río Colorado, Sonora, cercana a la ciudad de Yuma, y a la ciudad de Mexicali, en Baja California, la afición por el ovoide y la pelota caliente suelen mezclarse.
San Luis no tiene el glamour de Tampa Bay, donde ahora se vive la “cruda” después de un Súper Bowl efectuado en plena crisis, aunque los pocos aficionados de Cardenales residentes en este último rincón de Arizona, más cercano a California y a la “Baja” mexicana, dieron pelea.
Los emplumados lucharon, pero no pudieron traerse hasta el desierto el Trofeo Vince Lombardi, algo que para los no muchos seguidores de la tropa de Whisenhunt en la delta del Colorado y el Gila, hubiera sido un “paliativo” anímico ante los embates de la crisis financiera que azota a los Estados Unidos y al mundo.
Los seguidores auténticos de los Cardenales aquí son pocos, pero los hay.
Otros se subieron al camión al tradicional estilo de los “band wagons”, una expresión muy estadounidense para los seguidores de último minuto, que se suman, sólo cuando ven ganar al equipo de casa.
La modesta memorabilia deportiva y los deseos por ver ganar a Kurt Warner y compañía, eran momentos que hasta antes del fin de semana anterior, llenaban de algarabía al estado del “Gran Cañón”, que hacía exactamente un año fue la sede del Super Tazón XLII, celebrado en la ciudad de Glendale.
La escuadra albirroja se había caracterizado por un historial lleno de adversidades y malos momentos desde su mudanza de San Luis, Missouri, a Phoenix.
Pero las fanfarrias quedaron guardadas para otra ocasión, aunque a ciencia cierta, no se sabe si la oportunidad pueda volver a repetirse.
Y es que, Arizona no estaba de plácemes en la NFL desde hacía exactamente diez años, pues en la temporada de 1998, los Cardenales estuvieron a punto de hacer la “chica” en la época de Jake Plummer, pero los emplumados se quedaron en el camino.
La interrogante gira ahora en torno a saber si los volátiles podrán recobrar los altos bríos que tuvieron en 2008, o si se impondrá la maldición de los subcampeones en la NFL.
Curiosamente, aquí en San Luis, donde se juntan cuatro estados y dos países (divididos por el Río Colorado y la línea fronteriza entre México y Estados Unidos) ha llegado el tiempo en el que los cascos, el ovoide y las hombreras se guardan.
Sin embargo, los sanluisinos tienen ahora la oportunidad de consolarse al grito de “¡¡¡Playball!”